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Ya
están lejos los tiempos en el que el terapeuta que
trabaja la energía por imposición de manos,
conocida también como pranoterapia, quelación,
terapia de polaridad o reiki, era llamado sencillamente
curandero, pero a pesar de ello aún gran parte de
su profesión y de su fama permanece envuelta en el
misterio y muchos se dirigen a estos terapeutas como si
se dirigiesen a un mago o a un curandero místico.
Éstos y otros motivos hacen que un número
muy elevado de personas sigan creyendo que el efecto de
la transmisión de energía por imposición
de manos no es sino un efecto placebo.
Para desmentir esta corriente de pensamiento existen en
la actualidad numerosas publicaciones de serios investigadores
del campo de la medicina ortodoxa o alópata, que
han querido experimentar, en primera persona, la materia,
movidos en parte por una especie de escepticismo y de sana
curiosidad.
Es bien sabido que de una actitud fideísta en la
que la fe suplanta a la razón, como sistema de comprensión,
no puede derivar una investigación objetiva. Por
consiguiente podemos sostener que la investigación
realizada en ésta terapia, tanto por los métodos
utilizados como por los obstáculos que sin duda tales
estudiosos han tenido que encontrar y superar, ha sido motivada
por la más sana de las ideologías humanas,
la búsqueda de la verdad.
En ningún otro campo como en éste se observan
con particular atención los resultados que se obtienen
cada día, cada vez más numerosos, en los laboratorios
de investigación tanto por la particular delicadeza
que reviste el factor de la "salud", como porque
en la transmisión de energía por imposición
de manos aún hay mucho que escapa a una lógica
común.
Es cierto que los enfermos, es decir, quienes acuden a la
pranoterapia, van en continuo aumento. Esto ya de por sí,
es un dato reconfortante, ya que no sucede porque las enfermedades
vayan en aumento, sino porque muchos han tenido ocasión
ya de comprobar los resultados de la persona, o a través
de amigos y parientes que antes que ellos han utilizado
los tratamientos pranoterapéuticos.
En pranoterapia, hoy más que nunca, se va en busca
de la verdad, y aunque tal vez la verdad absoluta no existe,
todos podemos tener la suerte de encontrar algunas verdades
parciales que, tanto a nuestros ojos defensores como a los
ojos de los detractores más acérrimos, no
pueden dejar de ser reconocidas.
En Italia se han efectuado una serie de investigaciones
que por su particular naturaleza han sido ampliamente documentadas
y pueden ser comprendidas incluso por quienes carecen de
experiencias de laboratorio y no son médicos.
Una de ellas es la realizada en Nápoles, en el Hospital
Monaldi, por un médico, el doctor Gerardo Ciannella,
segundo médico del departamento de Neumología,
quien organizó en 1988 un equipo de investigadores,
que con el apoyo de la administración ha tenido la
posibilidad de experimentar con los terapeutas, utilizando
la máquina teletermográfica. Con ésta
se ha podido hacer visible la emisión de calor desde
las palmas de las manos y desde las yemas de los dedos de
los pranoterapeutas durante el desarrollo de la "donación
pránica".
El doctor Ciannella ha podido demostrar así que el
"fluido pránico", cuyos orígenes
son aún misteriosos, ésta formado sobre todo
por radiaciones electromagnéticas del tipo de los
rayos infrarrojos. Además, las radiaciones son hechas
por las ondas cerebrales alfa del terapeuta, con una acción
similar final a un "láser biológico".
La acción terapéutica del prana se desarrollaría
también gracias a que la piel constituye el punto
de suministro y de absorción más natural que
existe, estando formada por dos estructuras: la epidermis
y la dermis. En la epidermis se encuentra también
las terminaciones nerviosas; en la dermis se encuentran,
junto a los vasos, los órganos del tacto, del dolor,
de la sensación térmica, es decir, los llamados
receptores cutáneos, que son estimulados con el prana.
Se ha comprobado que el aparato táctil, respecto
a los demás órganos sensoriales, es el más
rápido en su respuesta y que la sensibilidad de los
receptores cutáneos es probablemente mucho mayor
que la de los mismos troncos nerviosos.
Este tipo de análisis ha puesto de manifiesto la
variación térmica gradual de la piel del pranoterapeuta
y la duración de la donación, permitiendo
por fin obtener una prueba objetiva, sin las habituales
implicaciones de tipo subjetivo que normalmente han producido
hasta ahora constataciones del tipo dudoso.
El equipo organizado por el doctor Gerardo Ciannella ha
decidido someter a estricto control médico a los
terapeutas y a sus pacientes, sin prestar atención
sólo a las enfermedades de presunto origen psicosomático,
sino dando particular relieve incluso a las enfermedades
de tipo genético, hereditario y fisiológico,
como el síndrome de Down, el autismo, la epilepsia,
etcétera.
A continuación el estudio realizado por Dr. Gerardo
Ciannella, fundador del Grupo de Investigaciones Bioenergéticas
(G.R.B.) para la investigación clínica y
mental, utilizando tanto la termografía como la
electroencefalografía para demostrar los efectos
de la este tipo de terapias.
Conceptos básicos
Prana: Es la energía cósmica que en sánscrito
significa respiración, fuerza, vitalidad, espíritu,
viento, cuya manifestación de constatación
más inmediata consiste en respirar. Para el yoga
es la primera de las cinco áreas vitales.
Pranoterapia: Del sánscrito prana o fuerza vital
primordial. Se define así la acción terapéutica
practicada por los curanderos por medio de una acción
energética proporcionada por el fluido en su poder
que tiene la posibilidad de transmitirse al organismo
del enfermo, reequilibrando procesos patológicos
y restableciendo una armonía interna, fuente de
curación.
Pranoterapeuta: Individuo dotado de fluido o energía
pránica capaz de ser transmitida con fines terapéuticos.
Quelación: Arte y ciencia de equilibrar la energía
del cuerpo también conocida como regulación
energética y pranoterapia. Es un sistema holístico
que induce una relajación profunda que ayuda a
resolver problemas emocionales y de salud. Utiliza de
ser necesario dietas y ejercicios que fomentan el cambio
de actitudes hacia el entorno y hacia uno mismo.
Reiki: Método japonés de armonización
natural, seguro, no invasivo, que incrementa la energía,
reduce el dolor, produce una profunda relajación
y un estado general de "sentirse bien".
Imposición de manos o regulación energética:
Equilibrio de los siete puntos energéticos (chakras)
por imposición de manos o a distancia de uno a
siete centímetros del cuerpo físico.
DETALLES DE LA INVESTIGACIÓN
Importancia del calor en biología
humana
El calor es síntoma de "agitación térmica"
de las partículas elementales (moléculas
y átomos) de nuestro cuerpo. Las reacciones químicas
que tienen lugar en nuestro organismo requieren un grado
de calor muy preciso, para que puedan desarrollarse. Por
ejemplo, basta una hipertermia de dos grados o una hipotermia
para alterar de forma significativa muchas reacciones
químicas, unas veces inhibiéndolas y otras
acelerándolas.
La misma agua que absorbe nuestro cuerpo está animada
por este calor o agitación térmica y así
todas nuestras moléculas sumergidas en forma de
absorción o en forma de geles más o menos
solidificados. A éstas moléculas, vibrantes
por el efecto de la agitación térmica, les
distribuyen calor las radiaciones infrarrojas del prana,
guiadas por las ondas alfa. Es decir, el prana funcionaría
como una "fiebre artificial".
Las vibraciones humanas de tipo infrarrojo (de 10 a 20
micrones) o radiaciones infrarrojas, a través de
la modulación de la agitación térmica
de las células, provocaría reacciones bioquímicas.
La energía térmica (calor) se produce sobre
todo en el hígado por las reacciones bioquímicas
que tienen lugar en él, pero se producen también
en otros tejidos, como los músculos en movimiento,
y es distribuida al cuerpo con el flujo hemático.
Las ondas alfa
• Se manifiestan sobre todo en la mitad posterior
del cerebro (regiones parieto-occipitales);
• Resultan más evidentes cuando el individuo
está relajado, con los párpados cerrados;
al abrir los ojos las ondas pueden disminuir o desaparecer;
• Tienen una frecuencia constante comprendida entre
los 8-13 hercios;
• Expresan el trabajo mental, acompañan el
pensamiento y transportan los trenes coherentes de las
radiaciones infrarrojas;
• Sus características están determinadas
genéticamente;
• Han sido estudiadas sobre todo por el terapeuta
doctor Lapi de Florencia, por sus relaciones con el prana
(fluido energético). Las radiaciones infrarrojas
Son ondas electromagnéticas (longitud de onda 7.7000
A - 12.000 A = Imm) invisibles al ojo humano y comprendidas
entre las ondas de luz (visibles) y las ondas hercianas
(radio);
Son análogas a las ondas luminosas y viajan en
el vacío a una velocidad de 3000.000 km/segundo;
Son muy penetrantes, atraviesan las nubes estelares y
llevan la luz de las estrellas alejadas millones de años-luz;
Son termogénicas, es decir, son absorbidas por
la materia y se transforman en calor;
Componen el espectro solar ( el Sol es la mayor fuente
de r.i );
Son más absorbidas por la piel, teniendo una mayor
longitud de onda;
Son emitidas por la piel con una longitud de onda que
varía de 2 a 20 micrones;
Su emisión es proporcional a la temperatura cutánea,
es decir, midiendo la energía emitida por la piel
se mide la temperatura cutánea. En definitiva:
a) energía térmica (calor de las manos)
energía radiante (r.i.) energía eléctrica
energía luminosa (termoscopia) termografía
(fotografía del mapa térmico);
b) la piel: emisora y receptora de energía (térmica
y radiante). La temperatura cutánea depende de
una serie de factores biológicos:
a) estructura anatómica de la región;
b) flujo hemático situado debajo;
c) tono vasomotor;
d) metabolismo tisular;
e) grado de evaporación. Dinámica del calor.
El calor se puede transmitir de tres formas, por:
a) conducción (paso del calor de un cuerpo caliente
a uno frío)
b) convección (propagación de calo, a través
de los líquidos y los fluidos por desplazamiento
de materia);
c) irradiación (propagación de calor en
el vacío, sin materia).
El prana (r.i.) se transmite sobre todo por irradiación.
La termografía médica es un procedimiento
que permite transformar en imagen visible la irradiación
infrarroja emitida por el cuerpo y que es invisible para
el ojo humano.
La termografía médica utiliza la región
del espectro infrarrojo, comprendida entre el límite
de los visible y las microondas hercianas (radio).
A partir de la termografía, técnica médica
de diagnóstico por imágenes, se puede obtener
un mapa térmico, que puede fotografiarse y conservarse
en el tiempo.
Cada color visualiza el nivel térmico distinto;
por tanto, incluso una leve variación de intensidad
o de topografía térmica puede observarse
claramente.
Una escala de correspondencia entre grados y colores,
situada a la derecha de la foto, permite evaluar directamente
las diferencias de temperatura.
Esta técnica es sin duda ventajosa porque la interpretación
puede ser efectuada con suma objetividad por el examinador,
siendo el ojo humano un receptor selectivo de la luz coloreada.
Para la investigación actual sobre todo de la imposición
de manos se ha optado por la termografía dinámica,
es decir, a distancia, y no por la termografía
de contacto, porque se ha creído que con el primer
método se podían estudiar mejor las radiaciones
infrarrojas del prana, que se transmiten, sobre todo,
por irradiación. Condiciones de la investigación
El ambiente de examen se ha mantenido a temperatura constante
de unos 21º C.
Las paredes del estudio son opacas y la iluminación
es de tipo frío para evitar emisión de radiaciones.
Se ha provocado la climatización del individuo
(el terapeuta); sus manos han permanecido descubiertas
durante diez minutos, a temperatura ambiente.
El examen se ha realizado e un metro de distancia.
Los tiempos de pose han sido de cuatro, cinco, seis, siete
y ocho y quince minutos con el individuo inmóvil.
Las pruebas termográficas se han realizado de las
12 a las 13 horas con un teletermógrafo dinámico
de la marca Philips Observaciones
Durante la terapia de imposición de manos se produce
una considerable emisión de radiaciones infrarrojas,
a consecuencia sobre todo de una mayor producción
de calor.
Se han estudiado con la teletermografía dinámica
(t.t.d.) las manos de un médico pranoterapeuta
en estado de "disposición terapéutica".
Estos han sido los resultados:
• Temperatura basal de las manos del terapeuta,
al comienzo de la experiencia = 35º C
• Temperatura cutánea de las manos del terapeuta,
después de tres minutos de aplicación pránica
= 36º C (+ 1º C);
• Temperatura cutánea de las manos del terapeuta,
después de cuatro minutos de aplicación
pránica = 37º C (+ 2º C);
• Temperatura cutánea de las manos del terapeuta,
después de cinco minutos de aplicación pránica
= 38º C (+ 3º C);
• Temperatura cutánea de las manos del terapeuta,
después de seis minutos de aplicación pránica
= 38.5º C (+ 3.5º C);
• Temperatura cutánea de las manos del terapeuta,
después de siete minutos de aplicación pránica
= 39º C (+ 4º C);
• Después de ocho minutos, coincidiendo con
una "desconcentración" del médico
terapeuta, se produce una disminución de la temperatura
cutánea de las manos de unos 3º C, con una
temperatura a la termografía de 36º C;
• Después de quince minutos, desde el inicio
del experimento, se aprecian aún en las manos del
terapeuta zonas "más calientes" respecto
a las condiciones térmicas iniciales y basales.
• Se han teletermografiado otras regiones del cuerpo
del terapeuta, en el estado de "disposición
terapéutica"; para ser exactos el estomago
(punto chakra 3) y la frente (punto chakra 6) que no presentaban
variaciones teletermográficas significativas durante
la terapeuta, siendo estas regiones , quizá, las
más lentas al irradiar energía.
• Existen variaciones de radiaciones infrarrojas
(r.i.) de mano a mano (al parecer la mano derecha es más
hipertérmica que la izquierda), aunque se requieren
ulteriores observaciones al respecto.
Las zonas "más calientes" de las manos
parecen corresponder a la región anatómica
de la "eminencia hipotenar", de acuerdo con
la condición anatómica de mayor vascularización
de la mano en correspondencia con dicha eminencia.
• Las manos entran en irradiación casi de
inmediato; apenas pasados tres minutos se produce el primer
aumento térmico.
• Con las disminución del "estado de
disposición terapéutica" del operador
disminuye la emisión de las radiaciones infrarrojas
(r.i.). Consideraciones
El estudio de las variaciones teletermográficas
de las manos de un terapeuta ha revelado que, en el transcurso
de la terapia de imposición de manos, se produce
un aumento de la emisión de radiaciones infrarrojas
(r.i.) en un breve periodo de tiempo. Se ha observado
asimismo que, a la desconcentración del terapeuta,
le corresponde una disminución significativa de
dicha emisión.
Por ello, actualmente se puede considerar que, aunque
resultan indispensables ulteriores observaciones teletermográficas,
el prana está formado sobre todo por radiaciones
electromagnéticas del tipo de los infrarrojos.
Las medicina no ha estudiado hasta ahora a fondo las radiaciones
infrarrojas (r.i.). El infrarrojo, ya utilizado en diagnóstico
médico (t.t.d.), se utiliza poco en terapia médica,
a diferencia de otras radiaciones electromagnéticas
(rayos X).
La teletermografía dinámica (t.t.d.) es
un buen medio de estudio de las radiaciones infrarrojas
emitidas por las manos; mediante este proceso se puede
construir un mapa de los puntos hipertérmicos,
durante la terapia pránica; es decir, con la t.t.d.
se puede observar, documentar, medir, por tiempos de aplicación,
la energía electromagnética por radiaciones
infrarrojas, emitidas por el terapeuta durante la pranoterapia.
La energía pránica es sobre todo una energía
física natura, representada por las radiaciones
infrarrojas, que pueden formar parte, con pleno derecho,
del campo de la terapia médica física.
En este tipo de terapias es importante el "tiempo"
de aplicación del prana, en relación con
los "tiempos" de irradiación del terapeuta.
Es necesario ampliar los conocimientos de biología
y fisiología (biofísica) en relación
con el mecanismo de acción de las radiaciones infrarrojas
(r.i.), es decir, de los efectos biológicos de
la energía pránica en el cuerpo humano,
o bien en materia orgánica como "membrana
celular" con sus posibilidades de acción,
sus efectos, sus tensión superficial, con la electroforesis,
la viscosidad, el Ph, la presión osmótica
y oncótica y como "estructura endocelular"
(núcleo y citoplasma): esta es una labor que corresponde
a los médicos investigadores.
A lo largo del presente trabajo se han referido algunas
"observaciones", se ha descrito una "experiencia"
llevada a cabo en un hospital, se han formulado una "hipótesis"
que verificar (la ciencia es siempre hipótesis,
nunca certeza).
La investigación científica sobre el prana
ha comenzado. Se requiere el esfuerzo de médicos
investigadores para que, en un futuro no lejano, se sepa
"científicamente" más sobre las
terapias basadas en la imposición de manos.
Más
allá de estos experimentos y controles de laboratorio,
aunque resulta reconfortante que haya dado resultados
comprobables y reproducibles, como exige la investigación
científica, es absolutamente necesario poner a
prueba el fluido del terapeuta con el fin de que pueda
demostrar su eficacia en la resolución de los problemas
relacionados con la salud; en caso contrario este tipo
de terapias no resultaría útil para nadie
y por tanto todo el estudio y la investigación
vinculada a la misma sería en vano.
Para lograrlo es necesario crear situaciones de auténtica
colaboración entre terapeuta y médico: el
primero en el tratamiento de los enfermos , el segundo
en el control de los diagnósticos y la evolución
de las enfermedades y certificando las variaciones y los
cambios, a través de continuos controles y análisis
exhaustivos, tal como sucede normalmente en medicina;
afortunadamente en los últimos años la disposición
de un mayor número de médicos, están
haciendo posible esta optima solución.
Dr. Gerardo Ciannella
Médico especialista neumólogo y médico
de urgencias del Hospital Monaldi de Nápoles. Junto
a un grupo de voluntarios ha llevado a cabo recientemente
con éxito una serie de experimentos efectuados
dentro de las estructuras hospitalarias con la teletermografía,
y ha demostrado que el "fluido" está
constituido esencialmente por radiaciones infrarrojas.
En 1989 dio vida, con un grupo de médicos especialistas,
también en el Hospital Monaldi, al Grupo de Investigaciones
Bioenergéticas (G.R.B.), para la investigación
clínica y mental, utilizando tanto la termografía
como la electroencefalografía. Además, ha
documentado exhaustivamente muchos casos clínicos
interesantes, entre ellos algunos casos de autismo y epilepsia,
tratados con éxito. |
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