ESTRÉS, PRINCIPAL CAUSA DE GORDURA
 
El Hospital Universitario de Gotenburgo, en Suecia, dio a conocer los resultados de un estudio aplicado a 50 hombres de mediana edad que establece que quienes padecen estrés por un periodo prolongado pueden engordar.
Las alteraciones que se producen en el sistema nervioso producen una hormona que estimula una enzima que hace que se acumule grasa. La grasa se acumula sobre todo en la zona abdominal, puesto que esta enzima la capta el abdomen con mucha facilidad. Esta concentración de grasa es un factor importante de riesgo para desarrollar diabetes y cardiopatía.
Tras un periodo prolongado de estrés, el exceso de hormona se reduce pero la grasa acumulada permanece, sobre todo en los hombres de mediana edad que no realizan ejercicio físico.
El estrés engorda porque induce a las glándulas suprarenales a secretar más cortisol, para que el cuerpo se prepare para una emergencia, lo cual incluye que las grasas se almacenan en el abdomen.
Aumenta el apetito, después de haber movilizado las reservas de energía (grasas y azúcar sanguíneo), para obtener más combustible para los músculos lo más rápidamente posible. El cuerpo produce más insulina, este exceso induce una mayor acumulación de grasa y vuelve al organismo más sensible a la lipasa: una enzima que ayuda a producir más grasas. Baja la tensión, se tiende a comer compulsivamente y ansiar más grasas. Además estimula las ansiedades como fumar y morderse las uñas.
El cortisol, hormona secretada por la corteza suprarrenal, regula el metabolismo de los carbohidratos, proteínas y grasas procedentes de los alimentos, explica Magali Santos, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y fundadora de la clínica de Diabetes del Hospital Universitario.
"La hormona del estrés, el cortisol, hace que la grasa se concentre en el organismo, lo que es peligroso para la salud", pues el cortisol, lo mismo que la adrenalina, se libera al experimentar un estado de alerta, pero cuando existe estrés constante, en el que la tensión permanece durante meses, la hormona favorece la formación de depósitos de grasa, explica la endocrinóloga.
Normalmente por la mañana recorren la sangre de 50 a 250 miligramos de cortisol, dosis que se reduce en la noche, pero que cuando se sufre un estrés prolongado se mantiene o aumenta durante todo el día.
Se considera incluso que el estrés genera un estado de ansiedad que provoca, en muchos casos, que las personas apacigüen la tensión comiendo aun sin tener hambre.
El peligro que genera el exceso de grasa abdominal, provocado por el estrés, está en que el organismo se vuelve más resistente a la insulina, que a su vez conlleva a otras enfermedades como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión arterial, indica Santos.
Además, el estrés disminuye el deseo sexual porque inhibe la producción de estrógenos y testosterona; trastorna el sueño y altera el sistema inmunológico que puede producir desde un resfriado hasta un cáncer.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Enfermedades, se sabe que 11 de cada 100 personas en México padecen diabetes relacionada con la obesidad.
Para medir los efectos del estrés mucho depende la estructura psicológica del individuo, explica la psicóloga Patricia Elizondo, porque dos personas que se someten a un mismo ritmo de tensión, como es un trabajo en una maquiladora o un mismo accidente, cada una reacciona distinto a la presión.
"Depende de las experiencias previas que haya vivido, lo cual le permite formar una estructura de personalidad muy particular; por ejemplo, cómo aprendió desde niño a enfrentar el estrés o la ansiedad". Incluso el estrés genera más ansiedad, angustia y hasta depresión, y cualquier persona puede ser susceptible a someterse a este estado negativo de tensión.
Marzo, 2002
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