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Un
viaje al interior emocional y espiritual de uno mismo por
medio de la aplicación de la psicología transpersonal
es una experiencia que pocos conocen y que puede ayudar
a mejorar la vida de cada una de las personas que ven en
su interior la forma en que actúan frente a los conflictos
y problemas de una sociedad tan caótica como la que
nos tocó vivir.
Alberto Yarleque, sanador peruano que aprendió chamanismo
en la región de Ayacucho, al sur del Perú,
señala en entrevista exclusiva para Boletín
CENCOH, que en la actualidad, gran parte de la humanidad
está pasando por una etapa carente de conocimiento
y de paz.
¿Cuál es el verdadero y trascendental propósito
de nuestra existencia? este cuestionamiento es un llamado
para que "los seres humanos asuman el control de sus
propias vidas, porque podemos cambiar y crecer, así
como contribuir al bienestar de la totalidad".
Basado y apoyado en formas antiguas de conocimiento, así
como de la psicología transpersonal (corriente que
considera que el psiquismo se manifiesta en diferentes niveles
de conciencia, además de que suele englobar a una
serie de pensadores y psicólogos que habiendo desarrollado
diferentes estilos terapéuticos tienen en común
la aceptación de la espiritualidad del ser humano),
Yarleque agrega que el conocimiento de uno mismo nos permite
conocer los estados de conciencia en el que nos encontramos
y ver al mismo tiempo las actitudes que nosotros mismos
creamos y que nos afectan en un aspecto físico, emocional
o espiritual.
Comenta el joven terapeuta, vestido con prendas artesanales,
que "a través de la auto-observación
y el alejamiento de la conciencia uno puede darse cuenta
de lo que pasa en el interior de cada uno, conocer la forma
en la que actuamos en los diferentes casos y problemáticas
que enfrentamos cotidianamente, además de que a través
de este conocimiento se puede cambiar, corregir o eliminar
actitudes negativas, mejorando uno mismo tanto aspectos
físicos como emocionales".
Cabe señalar que el psicólogo transpersonal
detecta el nivel de conciencia del paciente y lo ayuda a
superar los conflictos propios de ese nivel, estando alerta
y dispuesto a seguir al paciente hacia nuevos niveles experienciales
a medida que se van presentando.
Esta corriente psicológica se nutre tanto de los
conocimientos de la ciencia de occidente como de la sabiduría
tradicional de oriente, en un intento de integrar ambas
fuentes de conocimiento para lograr el desarrollo humano
tanto físico, emocional, y espiritual de quien la
pone en práctica.
Con estudios en el Instituto Nacional de Psicología
Transpersonal, el sanador peruano indica que para encontrar
la felicidad natural se requiere ir más allá
de una fe ciega y de la ilusión, y emprender el camino
del conocimiento y comprensión de uno mismo, pues
de otra manera siempre viviremos con estados de alegría
parciales y temporales y no con una felicidad permanente,
que encontraremos después de hallar nuestro auténtico
sentido de vivir.
Así, la psicología y la espiritualidad, aspectos
complementarios del desarrollo humano, se unen en el curso
Viaje al Interior que Alberto Yarleque imparte en el Centro
de Convivencia Holístico (CENCOH).
A través de un amplio conocimiento de la psicología
transpersonal y del chamanismo -adquirido en su natal Perú-
complementados con su particular estilo, Yarleque permite
con su curso alcanzar el desarrollo humano personal, un
nivel optimo de salud y el conocimiento de uno mismo a través
de las prácticas de autoconocimiento en los niveles
de conciencia en los que pudiera haber conflictos que nos
impiden alcanzar la felicidad total e integradora con el
cosmos.
La Psicología Transpersonal
El término "psicología transpersonal"
suele englobar a una serie de pensadores y psicólogos
que habiendo desarrollado diferentes estilos terapéuticos
tienen en común la aceptación de la espiritualidad
del ser humano.
Esta corriente considera que el psiquismo se manifiesta
en diferentes niveles de conciencia; en este contexto,
la terapia trabaja según el nivel de conciencia
en que se encuentre el paciente conservando la conciencia
del espectro total de la existencia.
El psicólogo transpersonal detecta el nivel de
conciencia del paciente y lo ayuda a superar los conflictos
propios de ese nivel, estando alerta y dispuesto a seguir
al paciente hacia nuevos niveles experienciales a medida
que se van presentando.
Este movimiento se nutre tanto de los conocimientos de
la ciencia de occidente como de la sabiduría tradicional
de oriente, en un intento de integrar ambas fuentes de
conocimiento.
La Psicología Transpersonal surge en los años
60, siendo Abraham Maslow uno de los principales precursores
de la Psicología Humanista, quién apuntó
la posibilidad de alcanzar un estado del ser más
allá de la autorealización. Estado que supone
la transcendencia por el ser humano de los límites
de la propia identidad y experiencia, alcanzando niveles
superiores de conciencia, que estando por encima de las
necesidades e intereses materiales tienen sobre estos
efectos muy positivos.
Esta emergente sicología se ocupa específicamente
del estudio empírico, y de la implementación
responsable de los descubrimientos pertinentes, del devenir,
de las meta-necesidades del individuo y de la especie,
los valores últimos, la conciencia unitiva. La
experiencia mística, la autorrealización,
la trascendencia del si-mismo, la conciencia cósmica,
los fenómenos trascendentes y la máxima
tomas de conciencia sensorial, y conceptos, experiencias
y actividades relacionadas con todo ello.
Las psicoterapias de orientación transpersonal
enfatiza el desarrollo armónico de las persona
en su camino hacia la trascendencia, lo que significa
que se interesa en la salud psíquica de la persona
íntegra, de la persona en una búsqueda espiritual,
por lo que considera tratar las alteraciones psíquicas,
al promover la salud y el crecimiento integrales se ocupa
de todo el espectro de la conciencia, con sus potencialidades
y limitaciones.
Este enfoque afirma el potencial curativo de las experiencias
transpersonales e investiga los objetivos espirituales
desde un punto de vista psicológico, de hecho la
principal tarea de la psicoterapia consiste en el cuidado
del alma.
El psicólogo Ken Wilber, propone un modelo exprectal
de la conciencia, formado por distintos niveles, que se
caracterizan por poseer una sensación de identidad
individual propia y fácilmente reconocible, que,
partiendo de la identidad suprema de la conciencia cósmica
va estrechándose progresivamente a través
de una serie de gradaciones o bandas diferentes hasta
terminar circunscrita a la sensación de identidad
radicalmente limitada propia de la conciencia egoica:
Nivel de la Mente:
En este nivel nos identificamos con el universo, con la
totalidad, es decir, somos el todo. Este nivel no es un
estado anormal, ni tampoco un estado alterado de la conciencia
sino mas bien el único estado de conciencia real.
Nivel existencial:
Es en este nivel donde queda trazada la línea divisoria
entre el self y el otro, entre el organismo y el medio,
el nivel en que se manifiesta el pensamiento racional
y la voluntad personal, en donde el individuo se identifica
exclusivamente con la totalidad del organismo psicofísico
existente en el tiempo y en el espacio.
Nivel de ego:
En este nivel, la persona no se halla identificada con
el organismo psicosomático, sino que se identifica
exclusivamente con una representación mental mas
o menos aproximada del organismo global, es decir, en
este nivel el individuo se identifica con el ego, con
una imagen de si mismo y el organismo queda dividido en
una psique y un cuerpo.
Nivel de la sombra ( o de la persona):
Nivel en que la persona se identifica con una imagen empobrecida
e inexacta de uno mismo, ya que reduce más su identidad
a solo parte del ego, relegando al mismo tiempo a la sombra
aquellas otras tendencias psíquicas que resultan
dolorosas e indeseables.
Este modelo es una descripción
muy abreviada del espectro de la conciencia y como tal
no constituye sino un reflejo parcial del flujo y la interacción
existente entre las diversas bandas que lo componen. |
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