SANACIÓN, RECUPERACIÓN DEL LA SALUD NATURAL DEL HOMBRE
 
Salud, es el estado natural del ser humano, la enfermedad es un periodo que requiere revisión de uno o varios niveles de existencia, es un momento de silencio y reflexión para escuchar la intuición, que nos indicará el camino de la sanación.
La perdida de salud, no solo se refleja en nuestro nivel físico (enfermedades) sino que puede detectarse en el nivel emocional (separación, soledad, muerte de familiares) nivel mental (depresión, estrés, confusión, falta de concentración ) y el nivel espiritual (perdida de valores, desconfianza).
Rosario Arvide Rivas, guía de la terapia de sanación que se realiza en Ollin Chimalcoyotl del Centro de Convivencia Holístico, señala que el hombre está conectado a la energía universal, de la cual nos hemos distanciado y que el retorno a ella nos permite mejorar nuestra salud así como la de nuestros seres queridos.
La energía universal nos mantiene conectados a todos los seres vivos pero el nivel de ésta depende de cada uno de nosotros, de nuestras acciones y nuestro comportamiento, por lo que entre más fuerte sea más sanos y felices estaremos mientras que si nos alejamos estaremos enfrentando varias contrariedades en los diferentes niveles de existencia, agrega.
Indica que esta energía universal siempre está presente y es conocida regularmente como la divinidad de la que las diferentes religiones en el mundo hablan y sin importar la religión a la que uno pertenezca la armonía con la energía universal depende de nuestro interior y no choca con las creencias de las personas.
La luz del Alma y la paz del espíritu solo se alcanza cuando las personas logran eliminar las herencias que nos limitan ante la vida e impiden dar lo mejor de nosotros a quienes nos rodean. Para mejorar nuestra calidad de vida es necesario asumir la responsabilidad de un cambio interno, en este mismo instante y siguiendo una serie de pasos básicos para mejorar nuestra vida.
Así Rosario Arvide Rivas, también terapeuta de cristales y velas, recomienda seguir siete principios básicos para mejorar nuestra energía y nivelarla con la energía universal:
El primero de ellos señala que la salud es paz interior. Por lo tanto la curación es despojarse del temor pues hacer cambiar al cuerpo es no reconocer que nuestro único objetivo es la paz mental, sino también física y emocional.
La esencia de nuestro ser es el amor. El segundo principio indica que el amor no puede ser obstaculizado por lo que es meramente físico, por tanto por tanto la mente no tiene límites, nada es imposible y toda enfermedad es potencialmente reversible, agrega la terapeuta que tiene también la capacidad de leer la mente y ver más allá del aspecto físico.
Con serenidad en su conversación, señala que dar es recibir, pues cuando nuestra atención está en dar y unirse a los demás, se quita el temor y aceptamos la curación de nosotros mismos y al mismo tiempo de la de nuestro seres queridos.
Con la confianza y seguridad en su voz recalca que todas las mentes están unidas, motivo por el cual toda curación es autocuración, pues nuestra paz interior pasará por si misma a los demás una vez que la aceptamos a nosotros mismos.
En el quinto principio insiste en que el sufrimiento, la aflicción, la depresión, la culpa y otras formas de temor desaparecen cuando la mente está enfocada a amar la paz, en este instante, ya que si no tomamos la decisión de aquí y ahora nunca podremos comenzar a cambiar.
Así las decisiones se toman aprendiendo a escuchar la preferencia por la paz que hay dentro de nosotros, señala y agrega que no hay comportamiento correcto o incorrecto: "la única elección importante es entre el temor y el amor".
Como último punto indica que el perdón es la senda hacia la salud y la felicidad verdaderas. No juzgando, liberamos el pasado y nos despojamos de nuestros temores al futuro.
Al hacerlo, llegamos a ver que todos somos nuestros maestros y que cada circunstancia es una oportunidad para madurar en la felicidad, la paz y el amor.
Para alcanzar la sanación es indispensable la decisión de aprender la forma en la que hay que llegar a nivelarse con la energía universal, pues al alcanzarla se logra la curación de toda enfermedad que nos aqueje y alcanzamos al mismo la paz con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.
A través del ejemplo podemos transmitir a los demás nuestro nivel de energía así como el bienestar y paz que hay en nosotros mismos, por lo tanto también podremos transferir la salud que nos acompaña, concluye.
Julio 2002
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