En
todas las épocas, las mujeres buscan prolongar
esa imagen de juventud que se refleja en un rostro de
piel fresca y suave, donde además de las indudables
ventajas de los productos destinados a resolver los problemas
faciales, los masajes son un recurso insustituible que
no hay que olvidar.
Si el resultado visible es firmeza, elasticidad de los
tejidos y excelente tono muscular, la masoterapia también
produce efectos importantes en la salud de la piel: tiene
acción sedante sobre los problemas nerviosos, renueva
la capa emulsionada, activa la circulación e intensifica
los intercambios metabólicos de la piel. Además
aumenta el tono de los músculos faciales que son
los que van a conseguir que el rostro se mantenga terso
y firme.
En la cara, como en el resto del cuerpo, se acumulan puntos
de tensión que comprometen la circulación
sanguínea local y perjudican las células
cutáneas. En este proceso, la piel es la que más
sufre: pierde su brillo natural y aparecen señales
de cansancio y envejecimiento precoz, por ello, el papel
del masaje facial es fundamental para aliviar esas tensiones
y darle a la piel un aspecto más relajado.
Son muchos los terapeutas en estética que sugieren
el masaje facial para reducir e, incluso, para evitar
estos problemas. Una de ellas, Aureola Ávila Ramírez,
terapeuta estética colaboradora del Centro de Convivencia
Holístico, detalla los beneficios del masaje facial
.
"Esta técnica es muy eficiente para disolver
los puntos de tensión, entonar la musculatura y
activar la circulación del rostro. Además,
puede ser usado para facilitar un tratamiento de piel
o, simplemente, para atenuar la expresión de pesadez
y cansancio", explica Ávila Ramírez,
excelente masajista facial quien optó por las opciones
100% naturistas en los tratamientos de belleza luego de
dejar la casa Christian Dior.
Antes del masaje facial, a modo de preparación,
se realiza una higiene de la piel "utilizando una
mascarilla que remueve las células muertas de la
piel. También es muy importante evaluar las condiciones
de la piel, pues "los movimientos no pueden ser iguales
para todas las personas. Si se trata de una piel delicada,
por ejemplo, se necesitan hacer simples movimientos de
deslizamiento y de una forma extremamente suave",
detalla Aureola Ávila.
Cuando la paciente presenta ojeras o bolsas debajo de
los ojos, el masaje debe hacerse con mayor énfasis
en dicha región y siempre con movimientos drenantes,
eliminando así la hinchazón causada por
la retensión de líquidos, la mala circulación
y el cansancio.
Para la frente, los pómulos, la barbilla, el cuello
y la base de éste último, se le imprimen
movimientos tonificantes y, normalmente, ascendentes.
Pero es particularmente en los maxilares donde se suele
emplear más tiempo.
"Son los puntos de la cara en los que la tensión
se acumula más, exigiendo así una atención
especial" agrega la terapeuta estética.
El cuero cabelludo será la siguiente región
a ser masajeada, siempre con movimientos semejantes a
los del cuerpo y el rostro. Una hora después, la
sesión se da por terminada con la aplicación
de una máscara facial natural relajante e hidratante
a la vez.
El masaje puede hacerse semanalmente o cuando la persona
se sienta con expresión de cansancio en el rostro.
"Sólo una sesión basta para sentir
que la región de los ojos, las cejas y la boca
parecen "levantarse" y la piel gana en vitalidad".
Aureola Ávila aclara que “con un buen masaje
se consigue que los productos utilizados, 100% naturales
como los que utiliza y recomienda en CENCOH, tengan mucho
más efecto por que estimula la circulación
y por tanto el tratamiento se absorbe mucho antes”.
La terapeuta estética concluye que al igual que
todo tratamiento de belleza se requiere constancia y disciplina
para que resulten realmente eficaces pues independientemente
de los tratamientos específicos, es importante
aprender los cuidados diarios (limpieza, humectación,
nutrición), que redundarán en mayores beneficios.
Masaje Facial en Casa
1) Coloca tu mano derecha en la parte lateral izquierda
del cuello y deslízala diagonalmente en dirección
a la espalda, a la altura del músculo trapecio.
Repetí ese mismo movimiento del lado opuesto y
con la mano izquierda. Usa alguna crema hidratante para
facilitar las maniobras.
2) Desliza los dedos índice y pulgar colocándolos
en forma de pinza, por todo el contorno de los maxilares.
Inicia el movimiento desde el centro hacia los laterales
del rostro.
3) Coloca las puntas de los dedos a los lados de la nariz
y desplázalos hasta la frente, haciendo movimientos
ascendentes.
4) Coloca las puntas de los dedos a ambos lados de la
nariz y deslízalos por los pómulos en dirección
a las orejas, imprimiéndoles movimientos ascendentes.
5) Coloca firmemente los dedos medio e índice de
la mano derecha, en la frente. Al mismo tiempo, pero en
la sien, ubica los dedos índice, medio y anular
de la mano izquierda. Entonces, pestañea para tonificar
los párpados.
6) Inmoviliza la frente y las sienes con las dos manos
a la vez, formando un arco con los dedos índice
y pulgar de las manos. Cierra los ojos con fuerza para
ejercitar y tonificar los párpados.
7) Durante los primeros días repetir cada movimiento
sólo cinco veces. Luego, aumentarlos paulatinamente,
hasta alcanzar las 20 repeticiones.