Desde
siempre el hombre ha mantenido con la naturaleza una relación
íntima y maravillosamente ligada a sus aspectos
físicos, emocionales, mentales y espirituales.
Es por esto que el ser humano siempre encontrará
en ella todo lo necesario para subsistir y vivir en armonía
con sus semejantes para conseguir su felicidad.
Tan es así que desde los orígenes de la
humanidad el hombre ha encontrado en su habitat lo necesario
para su alimentación, así como para encontrar
los remedios a la enfermedades que lo aquejan.
En su proceso de desarrollo y con el descubrimiento de
la medicina alopática, la humanidad se alejó
de su relación con la naturaleza para darle paso
a los “novedosos” sistemas de curación
que, a pesar de haber obtenido resultados excelentes contra
algunas enfermedades, no han logrado del todo la salud
del hombre, debido a que sus procesos son muy agresivos
con el organismo.
Es por esto que hoy en día se han vuelto a retomar
los procesos de sanación que ancestralmente se
utilizaban, tratando de mejorarlos y comprobarlos científicamente,
hasta donde es posible, para dar paso renovadamente a
la medicina natural, considerada hoy como Medicina Alternativa
o medicina holística.
Así, la medicina alternativa, que envuelve una
infinidad de técnicas como la herbolaria, la homeopatía,
la cristaloterapia, la aromaterapia y el masaje, adquiere
gran importancia en la atención de los males que
la medicina alopática no ha logrado combatir y
que las técnicas holísticas, en su buena
aplicación, han dado resultados positivos, aunque
estos no hayan podido ser explicados en su totalidad por
la ciencia medica.
Es importante recordar de desde siempre el hombre ha aplicado
las técnicas alternativas para obtener su sanación,
el ejemplo más antiguo es la aplicación
de la herbolaria, donde el hombre a través del
tiempo logró reconocer las propiedades y beneficios
de las plantas de su entorno para obtener y mejorar su
salud.
Del mismo modo el hombre ha sido capaz de desarrollar
otras técnicas basadas en diferentes procesos que
vinculan íntimamente a la naturaleza, tal es el
caso de los olores, en la aromaterapia; la energía
de los cuarzos en la cristaloterapia; la misma energía
del hombre en el caso de la pranoterapia, entre muchas
otras.
Gracias a esta relación entre la naturaleza y el
hombre, es que éste último es capaz de conseguir
en ella todo lo que requiere y al mismo tiempo conseguir
la sanación que en nuestros días es muy
difícil obtener de la medicina alopática,
sobretodo por sus efectos nocivos o secundarios.
Ante el escenario de grandes males que aquejan al ser
humano hoy día, es importante reflexionar sobre
los beneficios que hemos perdido al desvincularnos con
las raíces naturales de nuestro origen, esto no
significa dejar los grandes avances que se han obtenido
en la ciencia y la tecnología, sino regresar a
la relación naturaleza-hombre que al irse perdiendo
dieron como resultado un mundo contaminado, donde imperan
las enfermedades mortales, la violencia y la perdida de
nuestra esencia, que no hay que olvidar, es natural.