Martes Abril 25, 2017

AUNQUE PESE

Desesperanza.- Cada día que pasa crece entre los mexicanos la sensación de desesperanza de que el país pueda reencauzar su camino hacia el progreso, crecimiento con equidad, justicia, seguridad pública, efectiva democracia representativa, combate a la corrupción y fin de la impunidad.

 

La inacción en los casos emblemáticos de conflicto de interés (leáse Casa Blanca de Patricia Rivero o Casa de Malinalco de Luis Videgaray) son solo golpes adicionales a la vapuleada autoestima nacional.
 
Los caminos para una acción social o política viable parecen cerrados ante el control monolítico del aparato de gobierno, del sistema de justicia, de los grandes medios de comunicación o del esquema de partidos políticos subordinados, en el que todos terminan accediendo a las decisiones “de arriba”, por así convenir a sus decisiones de grupo, sin importar ideologías.
 
El país cada vez se sume más en la ignominia sufrida por los hechos de Iguala, Tlatlaya, Apatzingán o Tanhuato, por solo mencionar algunos de los últimos hechos de sangre en los que se han visto involucradas las fuerzas del orden y la ley en acciones, al menos dudosas.
 
Qué decir de la violencia derivada de la creciente actividad del crimen organizado, especialmente del narcotráfico, que lejos de ser acotado o realmente combatido, cada vez muestra mayor fuerza y conexiones hacia el Estado y los grupos oligopólicos nacionales y extranjeros.
 
Aún cuando se niegue, aumentan los secuestros, las extorsiones, el tráfico de personas, asaltos y robos, actividades que no se pudieran dar de manera generalizada como suceden, sin la connivencia o abierta complicidad de las autoridades encargadas de su combate.
 
Vivimos bajo una gran alianza de autoprotección delincuencial, desde el sector público hasta el privado, pasando por las bandas abiertas del crimen, en la que el delito por omisión o por acción es lo único que prevalece como causa y destino de la corrupción imperante. 
 
¿Hasta cuándo?
 
SUSURROS
 
Como muestra de la inacción sospechosa, esta lo sucedido a nuestro compañero Francisco Garfias, quien tras ser asaltado pistola en mano por tres mozalbetes en la avenida Parque Lira, que lo despojaron junto, con su hijo, de carteras, relojes y celulares, pidió la intervención de las autoridades policiacas del Distrito Federal, las cuales gracias a la tecnología localizaron la ubicación precisa de uno de los celulares hurtados, solo que no hicieron nada, ni intervinieron ni actuaron de forma alguna. Y a más de dos semanas de los hechos nada se sabe de los delincuentes. Esta es prueba patente de la eficacia del secretario de Seguridad Pública en la capital del país, Hiram Almeida Estrada, quien seguramente salió muy bien de la reciente evaluación hecha por el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, pues no lo removió.
 
Mal hizo el nuevo presidente del PAN, Ricardo Anaya, en fracturar de a gratis la precaria unidad que consiguió en su partido durante el proceso electoral interno que le dio el liderazgo partidista. Negar la coordinación de la fracción legislativa en la Cámara de Diputados a Gustavo Madero para entregársela al michoacano Marko Cortés, más que una muestra de autoridad es una deslealtad contra quien todo hizo para que el joven queretano accediera al principal puesto del Comité Ejecutivo Nacional panista, además le resta respaldo político y lo hace más vulnerable ante sus no pocos enemigos. Pero la decisión está tomada y para Madero fue una cucharada de su propia medicina, pues así actuó al quitar la coordinación de su fracción en la Cámara de Senadores a Ernesto Cordero, hace dos años.

 

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Aunque Pese