Sábado Julio 22, 2017

AUNQUE PESE

Ejecuciones Extrajudiciales.- El reciente aniversario de la matanza de Tlatlaya (30 de junio) mostró el desinterés gubernamental por realizar una verdadera investigación de los cruentos hechos en los que se evidencia que elementos del Ejército Mexicano no mataron en un enfrentamiento sino cometieron ejecuciones extrajudiciales.

 

El hecho de que los representantes del orden establecido actúen igual o peor que los delincuentes es de suyo grave, máxime cuando se han presentado otros hechos en los que al parecer militares o miembros de corporaciones policiacas federales han ejecutado a integrantes del crimen organizado y a civiles ajenos a la violencia.
 
Debemos recordar los penosos casos de Ayotzinapa, Apatzingan, Tanhuato, por solo mencionar los más destacados en los que las versiones oficiales son puestas en duda por versiones de los hechos de testigos presenciales o por el manejo ilegal de la escena del  crimen o de las evidencias.
 
En todos los casos las autoridades han pretendido evitar investigaciones serias con poco creíbles versiones oficiales de los hechos que lo único que dejan son más dudas que certezas.
 
No olvidemos que el mismo caso Tlatlaya fue rápidamente cerrado por la Procuraduría de Justicia del Estado de Mexico como un enfrentamiento y solo porque investigaciones periodísticas y declaraciones a los medios de sobrevivientes de los hechos denunciaron las ejecuciones, estas hubieran quedado ocultas.
 
Fueron tan contundentes las declaraciones y las evidencias mostradas por algunos medios que la PGR se vio obligada a atraer el caso y reconocer que se trató de ejecuciones extrajudiciales cometidas por elementos del ejército, pero sólo se responsabilizó a la tropa participante y no a los altos mandos que ordenaron la acción.
 
Ahora trasciende que los soldados que ejecutaron a inermes hombres recibieron la orden de hacerlo: “abatir delincuentes en horas de oscuridad”, tal como lo revela un documento presentado este jueves 2 de julio, por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.
 
Presuntamente el 102 batallón de Infantería elaboro el documento en el que se da orden general a sus elementos “abatir delincuentes” el 11 de junio de 2014, 19 días antes de que el Ejército reportara que 22 personas habían muerto en un enfrentamiento en una bodega de Tlatlaya. 
 
Esto debe ser profundamente aclarado y de ser cierto los oficiales del Ejército que dieron la orden tendrán que ser castigados y procesados como homicidas, al igual que los otros casos en los que la autoridad está en entredicho, pues de lo contrario la mancha negra sobre la secretaría de la Defensa Nacional, a cargo del general Salvador Cienfuegos y la administración del Presidente Peña Nieto, será imborrable.
 
SUSURROS.- Quizá, con la solicitud de sus renuncias, Miguel Ángel Mancera quiso poner a temblar a los miembros de su gabinete, en especial a Héctor Serrano, sobre el que cae el peso de la derrota del PRD en la capital del país, y a Rosa Icela Rodríguez, a quien se le atribuye haber abultado la votación de Morena, pero lo cierto es que su sorpresiva decisión solo abonó la tesis de que el GDF vive una crisis política con vacío de poder. La renuncia del gabinete habla de la carencia de interlocutores efectivos con los partidos y grupos políticos, así como con los poderes fácticos aquí asentados. Si ya antes se hablaba de falta de gobernabilidad, con el escueto y poco entendible anuncio de Mancera, la situación se agrava, por más que se pretenda hacer creer que esto fue un golpe de timón y expresión de férreo mando… Para darse una idea de cómo son los políticos en México,  basta observar a Francisco Labastida. Tuvieron que pasar 15 años de la elección presidencial que dio paso a 12 años de panismo para que admitiera que la derrota del tricolor su fraguó en Los Pinos. Labastida afirmó que el expresidente Ernesto Zedillo tenía algún interés en que el PRI perdiera las elecciones y tan fue así que “lo discutí con él y me llegó a decir personalmente que en el partido estaban los que no servían y que en la Cámara de Diputados y Senadores estaban los que no servían… yo le dije ‘Pues ese partido no ha de ser tan malo cuando lo hizo Presidente a usted, y a usted no lo conocía el 10% de la gente cuando lo hicieron candidato’, tuvimos varios roces regulares, más bien fuertes”. ¿Por qué no lo digo entonces?

 

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