Miércoles Diciembre 12, 2018

SINGLADURA  

Bolsorano

 

Jair Mesías Bolsonaro –él si un Mesías- de 63 años, será presidente de Brasil entre enero de 2019 y enero de 2022 luego de que un 55 por ciento de los electores brasileños decidió este futuro inmediato, aun y cuando muchos preguntemos cuáles fueron las razones o resortes internos que jugaron a favor de este polémico ex militar, cuya elección es la segunda en su tipo hace 73 años.  Antes de Bolsonaro, sólo los militares Hermes da Fonseca (1910) y Eurico Gaspar Dutra (1945) habían conquistado la presidencia del Brasil.
Ni hablar. Este domingo así se escribió la historia electoral del mayor país de Iberoamérica, un gigante de más de 212 millones de personas. País continental, llaman muchos a Brasil.

Al igual que ocurrió hace un par de años en Estados Unidos, donde Donald Trump, el candidato presidencial republicano, también conocido como el “magnate del ladrillo” por sus intereses inmobiliarios, se creía que Bolsonaro, un ex capitán paracaidista en retiro, podría descarrilar, así fuera de última hora, ante el hijo político de Inazio Lula Da Silva, Fernando Haddad, pero el electorado brasileño dio el sí a este hombre que en septiembre pasado pudo haber muerto cuando sufrió una puñalada durante un acto proselitista.

La o las preguntas ahora giran sobre cuáles son los motores, motivos o resortes que llevan a un electorado, el brasileño en este caso, o de cualquier otro país, a decidir a favor de políticos que como Bolsonaro están sobradamente señalados como racistas, xenófobos, misóginos y homofóbicos, entre otras etiquetas que asustan a cualquier persona racional, al margen de su ideología.

¿Por qué votar por un político que se pronuncia por ejemplo a favor de la pena de muerte, o de la tortura? ¿Qué hace atractivos a políticos de este perfil para los electores? ¿Acaso la mayoría de los brasileños que votó la víspera comulga o comparte estas posturas? A la luz de la historia humana, suponemos que estas posturas estarían más que nunca superadas, pero la elección de Bolsonaro y aún de figuras como Trump, parecen un mentís a esto. ¿Qué explica la elección de estos personajes? Creo que al menos hay que preguntarlo, así las respuestas no estén del todo claras o apenas aventuren hipótesis posibles. Pero es necesario hacer las preguntas.

Una línea explicativa del triunfo de Bolsonaro podría pasar por la desilusión del electorado brasileño como consecuencia de los escándalos de corrupción, la violencia rampante y la creciente inseguridad pública que estremece al país, en medio de una crisis económica que lacera a una gran mayoría de la población.

Un informe de la Agencia de Brasil, cita que más del 40% de niños y adolescentes de hasta 14 años viven en situación domiciliaria de pobreza en Brasil, lo que representa 17,3 millones de jóvenes. Con respecto a aquellos en situación de extrema pobreza, el número llega a 5,8 millones de jóvenes, o un 13,5%. Lo que caracteriza a la población como pobre y extremadamente pobre es el ingreso mensual domiciliario per cápita de hasta respectivamente medio y un cuarto de salario mínimo (US$ 277,00).

Los datos son de la publicación “Escenario de la Infancia y de la Adolescencia en Brasil”, divulgado en abril último por la Fundación Abrinq, una organización sin fines lucrativos que tiene como misión promover la defensa de los derechos y el ejercicio de la ciudadanía de niños y adolescentes.

Esta pues podría ser una de las causas, resortes o motivaciones de muchos brasileños al momento de votar. Habría que considerarlo, al menos. Preocupa.

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@RobertoCienfue1

 

28 de octubre de 2018

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