Domingo Abril 23, 2017

autodefensasDesde pequeño le encantaba embarrar colores
Daniel Manrique y su amor
de niño por los monigotes
Tepito representa la neta de la cultura en México,que es la verdadera cultura popular, la cultuta que se ha desarrollado cotidianamente a partir de 1521....
 

Daniel Manrique, un artista mexicano muerto en 2010, pero cuya vida fue elaborar murales en torno a su barrio, fundó en 1974 el movimiento Tepito Arte Acá, con la realización de murales en las calles y vecindades de donde vivía, obras murales que han tenido fama en el mundo por su gran estilo.

Luego fue el primero en pintar murales en Francia, en la calle que lo honra con su nombre, los franceses bautizaron como Tepito Rue, o Rue Tepito, considerado el cerebro de Tepito, por ser de los pioneros en promover la Cultura y el Arte de dicha zona.

Esta dedicación comenzó en la década de 1970. En 1973 trabajó con otros artistas para crear una exposición denominada Conozca México visite Tepito, que se celebró en la Galería José María Velasco, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en Peralvillo 55, uno de los lugares de exhibición más antiguos del INBA, con más de sesenta años de existencia, el cual también funciona como casa de cultura.

Tepito Arte Acá se creo en 1974, junto con Virgilio Carrillo, quien se concentró en producciones teatrales, y Armando Ramírez, en la literatura. Dicho proyecto consistió en una serie de actividades culturales.

Manrique, a cargo de la creación de murales, artes gráficas y arte de la plantilla en viviendas, calles y pasajes subterráneos, promovió el trabajo de los proyectos de varias maneras, incluyendo la Bienal de Arquitectura de 1980, en el Centro Georges Pompidou, en París, con un intercambio artista con el barrio de clase baja de La Saulaie en Oullins, Francia, en la década de 1980 y de 1985 a 1986 tenía ejemplos de la obra en exhibición en el Museo de Arte Moderno, de la Ciudad de México. El proyecto recibió el reconocimiento de la UNESCO en Varsovia.

Además de las obras en Tepito, Manrique también realizó murales en la colonia Guerrero; en la Organización de Colonos Campamentos Unidos, de la colonia Valle Gómez; en la colonia Obrera; en la Doctores y en la Escuelita Emiliano Zapata, de la Unión de Colonos de Santo Domingo; en los Pedregales de Coyoacán. Fuera de México, sus murales se encuentran en Vancouver, Toronto, Hamilton, Winnipeg y París.

Manrique es mejor conocido por su obra mural, que representa la vida y la cultura popular de los barrios pobres de las ciudades y oficios de Tepito, la mayor parte de este trabajo se hizo en este barrio, como parte del programa que fundó, llamado Tepito Arte Acá, también hizo murales en Canadá y Argentina.

Su obra y el trabajo de Tepito Arte Acá han sido reconocidos por la UNESCO, el Museo de Arte Moderno, Conaculta, INBA y fue aceptado en el Salón de la Plástica Mexicana.

Daniel Manrique nació el 28 de noviembre de 1939 en el barrio de Tepito, en la “capirucha”, y cuenta: “Desde chavito me pasó el resto dibujar monigotes y embarrar colores”.

Dos cosas que lo distinguieron de otros artistas eran su tendencia a vestirse de negro y su estilo de voz que incluye a menudo un tipo de doble sentido “albur”, juegos de palabras, además del caló y el tono barrial.

En un documental de Carlos Plascencia, Manrique describe:

“Tepito es el resultado de un pasado histórico de a de veras. Además de la historia escrita por los historiadores, la historia no escrita que se refleja en la realidad real, además de la realidad ficticia. Tepito representa la neta de la cultura en México, que es la verdadera cultura popular, la cultura que se ha desarrollado cotidianamente a partir de 1521 hasta nuestros días. México y los mexicanos somos un chorro de culturas juntas, como si fuera mermelada, tocho morocho. Y el resultado es, además del sentido de la cultura popular, la cultura acá”.

Las imágenes que aparecen en su obra incluyen viviendas, pulquerías, borrachos, músicos, indígenas, albañiles, organilleros, tamaleros, vendedores, fabricantes de calzado y hasta vecinos. Dijo que la cultura popular influyó en gran parte de su creatividad, la productividad, la informalidad, la improvisación y la espontaneidad.

Al interior de Tepito existen varios movimientos culturales y artísticos, los promotores culturales pintan murales, invitan artistas, rescatan historias de personajes locales, escriben libros y revistas, ofrecen servicios gratuitos, entre ellos el Centro de Artes y Oficios Escuelita Emiliano Zapata, Los Olvidados de Tepito, Tepito Arte Acá, Periódico el Ñero en la Cultura, Desde el Zaguán, La Hija de la Palanca, Tepito Crónico, Revista Desmadre, Grupo Cultural Entropía, Grupo Caótico, Peña Morelos, Red de Espacios Culturales Tepito, Video Popular, Revista Ce- Acatl, Revista Cultural La Tranza, Periódico La Tranza y Tepito Antiguo.

Daniel Manrique tiene murales lo mismo en centros culturales que en distintos cafés y locales comerciales del Centro Histórico. Ha pintado donde le den chance y hay una lanita. Sus temas son recurrentes a la cultura popular mexicana y latinoamericana,  y a las tres raíces que la conforman: indígena, europea y africana. Esto lo plasma muy bien en, por ejemplo, el mural que hizo en la “Escuelita Emiliano Zapata”, llamado el “Mural de la Dignidad Indígena”, en el cual se puede apreciar en la composición, la brutalidad de la invasión hispano-europea, la colonización y la esclavitud a la que fue sometida la población traída de África e indígena de México; la imposición de la religión cristiana, del conocimiento hispano-europeo a sangre y fuego.

Edito su libro, Tepito Arte Acá, Una Propuesta Imaginada. Manrique ha sido el gurú de la filosofía popular, del arte pueblo que intenta entender el porqué de su estar en esta tierra llena de caos y de desmadre.

En la Calle de Palma, en el número 33, en el “Centro del Reloj”, sobre una de las paredes realizó el mural llamado “La Humanidad y el Tiempo”, una obra de seis metros de largo por tres de alto creada ex profeso para ocupar un espacio del primer piso del inmueble, donde pinta a Cronos con cuatro ojos y hace una referencia de la inexistencia del tiempo, y de nuestra fugacidad en la vida. El Mai, Manrique, nos da una cátedra sobre su obra “La Humanidad y el Tiempo”…

Aunque me imagino que es papita darse color de lo que se trata, de tochos mochos el choro es como va, nomás piquen, liquen y califiquen, almejas:

En la parte casi central está un ruco, es “Kronos”, el mero papas fritas del tiempo; con su baisa izquierda amachina un reloj, tiene números arábigos, que son los números que todos conocemos, números romanos y números mayas, representan las horas desparpajadas porque es neta que cada quien tenemos la hora y el tiempo que se nos pega la gana. Está el corazón, que en su centro tiene un mecanismo complicadamente simple, que es al mismo tiempo los latidos del corazón que el tic-tac del reloj. En la parte izquierda está la familia humana en sus tiempos de vida: Los chamaquitos, los muchachones y los adultos. La chavacana con su mano suspendida sobre la mano de “Kronos” está en un ligero vacile, es la natural coquetería femenina que juega con el tiempo. “Kronos” tiene cuatro ojales, representan los cuatro elementos naturales, las estaciones del año y los puntos cardinales. Abajo del lado derecho están dos rucelitos, ruquita y ruquito que con ternura y tomaditos de sus manos esperan en el tiempo su hora final, en medio está un reloj de arena con los últimos granitos que se deslizan con velocidad; en la parte de arriba dos rostros: la vida y la muerte. En mero arriba están el Sol y la Luna y los planetas, claro, nuestro sistema planetario al que estamos cinchados en tiempo y espacio. La composición total de formas semigeométricas significan que los humanos siempre estamos retacados de cosas y sumergidos en actividades y todo y todos en el mismo espacio en un mismo tiempo. Los humanos surgimos y nos diluimos en un mismo espacio, en un mismo tiempo. El tiempo verdadero permanece estático por su impresionante e increíble velocidad en el eterno espacio, el infinito.

Pero acá en la Tierra, acá en nuestra dimensión humana:…

¡Apúrale güey, que se me hace tarde! Calmado….. más vale tarde que nunca.

“Yo, Daniel Manrique, no soy pintor de élite; sí soy artista, pero mi sentir es popular, mi sentir es el barrio bajo, mi sentir es el arrabal, porque yo nací en el barrio… O sea, yo no llevo el arte al pueblo: Yo soy pueblo que se expresa con arte”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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