Sábado Mayo 27, 2017

AUNQUE PESE

Desvergüenza de Omar Fayad

 

La imagen general del gobierno federal y de todos los estados y municipios del país es deplorable por la corrupción que desde distintos frentes se exhibe o se denuncia sin mayores repercusiones judiciales.

Los casos más sonados llevados al ámbito judicial como los de los gobernadores de Sonora, Guillermo Padrés, y de Veracruz, Javier Duarte, sólo permiten confirmar la regla de impunidad en que ha actuado la Procuraduría General de la República, ahora a cargo del cuestionado Raúl Cervantes.

Con Padrés, las faltas al debido proceso hacen prever que los delitos imputados se puedan caer, mientras que del prófugo Javier Duarte nadie sabe nada, todo queda sin castigo y sobre todo sin recuperar los miles de millones de pesos que entre ambos ex gobernadores se perdieron del erario público o de turbios negocios a costa de las administraciones estatales.

Sin castigo ni proceso alguno están los casos de los ex gobernadores de Coahuila, Humberto Moreira; de Nuevo León, Rodrigo Medina; de Tamaulipas, Hegidio Torre; de Chihuahua, Cesar Duarte; de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero; de Quintana Roo, Roberto Borge, y muchos otros que felizmente y plácidamente disfrutan de millones y millones de pesos de muy dudosa procedencia.

Toda esta triste realidad de corrupción y enriquecimiento ilícito, vivida en los estados con la tolerancia y presumiblemente complicidad de las autoridades federales, no nació de un momento a otro sino fue un proceso que inició con sus mandatos con situaciones, muchas de las cuales, denunciadas públicamente en su momento por los medios locales y nacionales.

Por lo que ahora se puede observar tampoco son casos que ya no pueden repetirse sino por el contrario parece que hacen escuela y cada ocasión se repite de nueva cuenta con los actuales gobernantes como el de Chiapas, Manuel Velasco; el de Puebla, Rafael Moreno Valle, y ahora también con el de Hidalgo, Omar Fayad.

Este último, Fayad, con gran desvergüenza nombró a Eduardo Baños, un incondicional suyo, como secretario de Turismo del Estado, sin tener experiencia alguna en la actividad, y lo peor es que también nombró a la hija de éste, Fátima Baños, como directora del Instituto Hidalguense del Deporte, sin tener antecedentes profesionales en la materia ni en la administración pública.

Los excesos y abusos de los mandatarios estatales en los nombramientos de sus colaboradores, en los que se privilegia su cercanía personal y no su capacidad y experiencia profesional para el cargo a desempeñar son los primeros pasos en la cadena de arbitrariedades, corruptelas e ilegales negocios de los gobernadores que actúan como virreyes y no como servidores públicos.

Fayad es recordado por su paso en el Senado de la República, donde promovió una iniciativa ley mordaza para redes sociales e internet, denominada Ley Federal pata Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, que por fortuna no prospero gracias a la pronta y generalizada oposición de la sociedad civil.

Los reyezuelos como Fayad deben ser frenados a tiempo o veremos encarnados a otros Duarte, Moreira o Borge.

SUSURROS

Veracruz presenta una situación nunca vista, la insolvencia total de los ayuntamientos y el gobierno estatal. Esto ha provocado que trabajadores al servicio del estado salgan a protestar ante la falta del pago de salarios. Son al menos 10 dependencias y hasta las oficinas del Palacio de Gobierno las que se han visto inundadas de carteles de denuncias y demandas, y se ha presentado paros de “brazos caídos”, al tiempo que los 41 mil miembros de la sección 40 del sindicato de trabajadores de la Secretaría de Salud bloquean varios arterias en el puerto de Veracruz para exigir el pago del retroactivo. Por parte del gobernador interino, Flavino Ríos, hay nulidad absoluta para resolver el problema. El gobernador entrante, Miguel Ángel Yunes, deberá enfrentar el problema.

Tras su inoperante paso por la PGR, mueve a risa que la secretaria de la Función Pública, Arely Gómez, diga que la dependencia a su cargo tiene el potencial para convertirse en pilar del Sistema Nacional Anticorrupción [SNA). En el Seminario Gobernanza para el Crecimiento Incluyente, fijó cinco prioridades (sic): identificar espacios que propician la corrupción y acotarlos (¿no los conoce ni sabe qué hacer?), impulsar el comportamiento ético (¿en dónde?) como principio rector del servicio público, reforzar el liderazgo de la Secretaría (jajaja) en una efectiva política de transparencia, constituir canales de denuncia efectiva (para no hacerles caso, como en la PGR) y promover la igualdad de género.

 

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  Twitter: @salvador_mtz

 

 

 

 

 

 

Imprimir       Correo electrónico

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Aunque Pese