Domingo Abril 30, 2017



Singladura

La mentira

 

¿Cree usted al titular de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong cuando niega que las detenciones de los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)  sean de carácter político”? Yo tampoco le creo. ¿Por qué no creerle al responsable de la gobernanza mexicana? Las razones sobran. Hace años, los gobiernos de México camuflaron  la mentira  para hacerla aparecer como verdad. Y claro , digo esto con pena por el país. Los políticos mexicanos quedaron a la zaga de lo que demandamos la mayoría de mexicanos, grave y preocupante de suyo.

En los últimos meses, este intento  de gobernar con  más mentira que verdad está llegando a un punto crítico.

Se ha pretendido por ejemplo convertir en verdad  que la esposa del presidente Enrique Peña posee una mansión (La casa Blanca) como consecuencia de su puritito trabajo de actriz al servicio de Televisa. Y conste que no estamos hablando de una primerísima actriz. Si acaso de una actriz popular.

En este caso se dijo que es mentira que se hayan aprovechado las relaciones con Armando Hinojosa para beneficiarse de una residencia de ensueño. Nadie cree esta “verdad”. Cabe recordar que la mujer del César no sólo debe ser decente, sino parecerlo.

También se ha dicho públicamente que la residencia campestre del titular de  las finanzas públicas  de este país, Luis Videgaray, en Malinalco, fue una prístina operación financiera, curiosamente con el mismo constructor Hinojosa. Se ha rechazado el conflicto de interés. Otra verdad que la mayoría de los mexicanos no cree. Descreídos que nos hemos hecho.

Se nos ha dicho que la economía del país se encuentra sólida y que avanza incluso por encima de muchas otras economías del mundo. Lo raro es que la inmensa mayoría de los mexicanos  soportamos aún en grados diferentes si se pretende, los embates de la dureza económica, que incluye  precios de bienes y servicios cada vez más altos, desempleo, precariedad laboral y otros fenómenos que azotan en forma cotidiana a la inmensa mayoría de las familias del país., Pero el gobierno sigue aferrado a su verdad sobre la fortaleza económica.

Incluso se ha pretendido sostener que el peso no se ha devaluado  en los últimos meses, sino que se trata de un simple ajuste y que en su momento recobrará  una paridad razonable ante el dólar estadunidense. Nada de qué preocuparse, según el gobierno. La devaluación es otra mentira. En realidad el gobierno insiste en que se trata sólo de un mal momento del peso o una racha negativa de nuestra moneda ante entornos externos de alta volatilidad, pero que el peso resiste con estoicismo verdadero.

También se nos dice  que es falso que se pretenda privatizar y/o extinguir a Pemex y que el estado mexicano mantendrá la rectoría sobre el petróleo, cuando todos sabemos que la reforma energética  se consumó con el propósito de extinguir a Pemex y entregar la joya de la corona al capital extranjero que por años la ha buscado.

De igual forma se pretende sostener que la riqueza de figurones como Carlos Romero Deschamps, Víctor Flores y otras especies parecidas, procede del fruto de su genuino trabajo. Otra de las verdades inmutables de nuestros políticos.

Otras verdades que pretende  defender la nomenklatura gubernamental es la pulcritud del señor Virgilio Andrade, encargado nada menos que de la función pública.  A este hombre y funcionario decente y preclaro habría que añadir los nombres de políticos tan respetables como Javier Duarte  César Duarte o Gabino cué por citar sólo a algunos.

Y ni hablar del caso de Ayotzinapa, cuya “verdad histórica” está cada vez más desprestigiada.  Esas son las verdades con las que se pretende gobernar.

Se afirma en verdad que el crimen y la delincuencia han bajado en el país, pero la mayoría de mexicanos discurrimos con temor y en alerta por la geografía del país.  Es la política de la mentira, el encubrimiento y el descaro, lo que está socavando las bases mismas de este país. Un peligro real.

 

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