Jueves Febrero 22, 2018

FernandoCÚPULA POLÍTICA

LAS TRAMPAS DEL TTP

Antes de su aprobación final, el acuerdo de libre comercio conocido como el Tratado Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), en el que no sólo están los Estados Unidos de América sino México, al igual que otras diez naciones más, poco a poco se está descorriendo el velo de una realidad que no se antoja será la panacea que se pregona a nivel oficial tanto en el vecino país como en el nuestro. 
 
Hacia el interior de los Estados Unidos de América (EUA), este Acuerdo de Asociación Transpacífica (TTP) ha provocado mucho escozor en las organizaciones sindicales porque, se advierte, provocará desempleo entre los estadounidenses por lo que se prevé un duro jaloneo para la ratificación del mismo en los primeros tres meses del siguiente año, donde Barack Obama no tendrá un día de campo con los legisladores republicanos que, aunque son precursores de la apertura de mercados, por llevarle la contra, mostrarán oposición. 
 
Significativo fue también, que la compañera de su partido, el Demócrata, y aspirante presidencial a la candidatura presidencial, Hillary Clinton, haya expresado en el debate que se desarrolló entre los aspirantes a este cargo dentro de su instituto político, que el TTP "no cumplió con mis estándares", sabiendo que los sindicatos de trabajadores ya advierten que éste provocará desempleo al darle entrada a muchos productos de Colombia, Perú, Australia, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Malasia, Japón, además de Canadá y México con el que se tiene ya un Tratado de Libre Comercio desde 1993, firmado en la época de Carlos Salinas de Gortari.   
 
Desde luego que, Hillary anda en campaña y por ello muestra su rechazo al TTP, aunque cuando fue secretaria de Estado fue su precursora y, es de preverse que en caso de ser electa, lo ratificaría conformándose así el mayor bloque comercial mundial. Este acuerdo controlaría el 40 por ciento del comercial en el orbe y abarcaría a más de 800 millones de personas. 
 
La reticencia de los mandatarios norteamericanos hacia los acuerdos comerciales es relativa, en virtud de que opinan, en principio que afectan a los trabajadores, pero en realidad, benefician a las grandes trasnacionales y se eliminan trabas arancelarias para los productos del vecino país. 
 
México le vende productos textiles a los Estados Unidos y en ese campo, Vietnam es un monstruo y va por su tajada y, si hay descuidos, evidentemente, nos arrebatará esta fracción del comercio. Malasia también está en el mismo rubro y, la realidad, es que son duros rivales. 
 
Los empresarios mexicanos, afiliados en la Canacintra, como lo ha expresado su vicepresidente de Comercio Exterior, Julio Rodríguez Trigueros, acepta que México si debe estar en este TTP, pero, asegura que "debemos prepararnos para los retos que representa", porque hay amenaza de provocar desempleo y causar crisis en muchos de los campos en que vamos a competir. 
 
Rodríguez apunta, además, que estamos en serias desventajas para los productos que ellos nos venderán. Inclusive, revela, que los empresarios asiáticos vienen a México interesados en ver cómo participar ya, en este TTP y paradójicamente, sólo algunos cuantos miembros de su cámara
industrial han integrado una misión comercial para ver que posibilidades tiene México de competir. 
 
La balanza comercial con Nueva Zelanda, por ejemplo es deficitaria en más de 183 millones de dólares; con Singapur, en 508 millones, con Vietnam  2 mil 247 millones de dólares, con Malasia 4 mil 594 millones de dólares y con Japón nada más y nada menos que 9 mil 427 millones de dólares, según el Banco de México, en un lapso de enero a agosto de este 2015.  
 
Obvio decir que con Estados Unidos, donde tenemos el 80 por ciento de nuestro comercio exterior, la balanza comercial registra 78 mil 790 millones de dólares, en el mismo lapso. 
 
Hay riesgos, hay trampas para México en este acuerdo comercial del TTP, eso es indudable. 
Llama poderosamente la atención, las declaraciones anticipadas y de beneplácito del propio líder priista del Senado de la República, Emilio Gamboa Patrón, de advertir de bondades de un TTP que, curiosamente, no se le ha entregado a este órgano legislativo para su aprobación y que ya fue firmado, en primera instancia, por el gobierno mexicano. 
 
Se advierte, inclusive, que éste TTP será sometido al Congreso mexicano para su visto bueno, pero, sin cambios significativos. 
 
Este acuerdo comercial, sospechosamente, también está dándose a a conoercer, parcialmente: la Secretaría de Economía, liderada por Ildefonso Guajardo, entregó a la prensa, el llamado "Resumen Ejecutivo del Acuerdo de Asociación Transpacífico", donde se detalla en 15 cuartillas  algunos esquemas de un acuerdo que tiene miles de ellas sobre temas de economía digital, la participación de las empresas de participación estatal en el comercio internacional (sic) y la inversión para que pequeñas empresas puedan aprovechar las ventajas de este acuerdo.
 
En el capítulo de insumos textiles y confecciones, se aclara que, si bien se especifica que la mayor parte de los aranceles serán eliminados de manera inmediata, algunos productos sensibles entrarán en calarios de desgravación a largo plazo. No se dice qué, ni cuáles. 
 
Con relación a la propiedad intelectual, se establece en el TTP estándares para patentes comerciales, provee  protección a los nombres de marcas y otros signos que las empresas y los individuos utilizan  para distinguir sus productos en el mercado. 
 
Naturalmente no se dieron a conocer capítulos para la industria automotriz, el referente a productos agroindustriales  y otros calendarios de desgravación en estos y otros rubros. 
 
La pregunta es válida: ¿Y el Congreso - diputados y senadores-  tendrán el documento final ya del TTP o sólo lo firmarán de trámite, con la consiguiente mochada de los respectivos coordinadores parlamentarios de cada fracción en ambas cámaras?
 
Además; ¿Ya están los asesores de ambas Cámaras legislativas estudiando los términos del TTP, para cuidar los intereses del pueblo de México o sólo servirán para cobrar casi mil millones de pesos, que ya están  autorizados para supuestamente analizar, estudiar y en su caso modificar o rechazar, lo que sea nocivo para México o sólo será un trámite más, como hicieron la 62 legislatura de los Diputados? 
 
Las declaraciones de Emilio Gamboa Patrón sobre este tema, parecieron demasiado temerarias o cínicas, al darle anticipadamente un sí que ni siquiera se ha analizado a profundidad de los riesgos, trrampas y trascendencia de este acuerdo comercial que no será la panacea y que implica muchos retos para el pueblo mexicano. 

 

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