Miércoles Noviembre 21, 2018

 

SINGLADURA  

Mancera

 

A Miguel Angel Mancera, quien llegó en 2012 al gobierno de la ciudad de México bajo las siglas del PRD, se le cuecen las habas por dejar el cargo. Pretende y prácticamente tiene asegurado un sitio en el Senado, a donde lo llevará el PAN, la antítesis del PRD, así estén ahora unidos por puritita necesidad. Seguramente Mancera ya se cansó del trajín urbano. Deja una ciudad caótica, y dolida por los sismos del 2017.

Con una popularidad por debajo del 30 por ciento, según encuestas, Mancera no pasa la prueba de gobernabilidad. Los principales problemas de la ciudad, entre ellos los de seguridad, movilidad o transporte, agua, infraestructura, contaminación, sanidad, reforestación y otros, tropiezan con el fenómeno de la corrupción, que prácticamente permea todo el cuerpo de la ciudad de México.

Citemos dos ejemplos: los policías de la ciudad perciben sueldos mensuales promedio de cinco mil pesos. Juzgue usted la calidad de un servidor público –el primero en la escala gubernamental- que recibe ese ingreso. El segundo ejemplo tiene que ver con el transporte urbano. Salvo la línea 12 del metro, que data de los tiempos de Marcelo Ebrard, su antecesor en el cargo, Mancera no ha considerado útil ni necesaria la construcción de más kilómetros del metro.

 El registro de homicidios también revela un incremento del 80 al 200 por ciento en los tres últimos años. Cifras oficiales indican que las delegaciones de Tlalpan, Cuauhtémoc,  Alvaro Obregón y Magdalena Contreras concentran el volumen de homicidios más alto en los últimos tres años.

Pero Mancera ya mejor se va al Senado. No quiere lidiar con el monstruo capitalino, en cuya construcción tuvo mucho que ver. Prefiere decir adiós y cortar por lo sano.

Es la huida graciosa ante el colosal reto que impone además la reconstrucción de la urbe tras los sismos septembrinos. Por ello, enfrenta un descrédito público mayor al 70 por ciento entre la población gobernada de la ciudad de México.

Así, pretende que su aliada política, la señora Alejandra Barrales, ascienda a la silla principal del gobierno capitalino. Ilusiones.

Es probable que esta vez haya un relevo del PRD al frente del gobierno de la ciudad, que ha ejercido hace dos décadas. Pudiera ser Claudia Sheinbaum e incluso, Mikel Arriola, éste último un candidato competitivo que se declaró ajeno a la galería del horror priísta, así éste sea el partido que lo postula al gobierno capitalino.

Pero Mancera ya se va al Senado porque casi seguramente ya se cansó. Seguirá los pasos del ex procurador Jesús Murillo Karam, quien ante la presión del caso Ayotzinapa declaró en noviembre de 2014 su cansancio luego de 40 horas sin dormir. ¿Será que a Mancera los sismos también le quitaron el sueño?

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23 de marzo de 2018

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