Martes Diciembre 11, 2018

 

Micro cuento Retornado

 

Regresa del lugar a donde nadie quiere ir. Perfeccionado en el arte del engaño. Capaz de morder la mano que le alimenta. Aunque en el espejo se repite que solamente es buen político. Habilidoso por creer que ocultaba y nadie podía ver esas debilidades tan humanas que le llevaron a acumular sospechosas fortalezas materiales. Sentíase un gran negociador al creer que sus adversarios aceptaban sus condiciones. Desviaba la atención de lo acumulado con mañas que justificaba al pensar que todos lo hacían.
Más, en el ritmo del Universo, todo tiene su tiempo. Y ya le esperan. Allí, en lo más oscurito del intangible templo al individualismo. Como se logran los grandes acuerdos cupulares. Lejos de las miradas profanas. Sin molestos testigos. Libres de pensamientos éticos comunitarios. Cara a cara. Con desempolvados gruesos legajos judiciales. ¡Toda su vida! El momento cainita. La infantil furia deportiva criminal. Los negocios peligrosos. Un amplio rosario del ilegal transitar en el despojo y el trabajo de los círculos cercanos con la renta del partido a un gobernador del Sureste y venta millonaria de carteras plurinominales que garanticen impunidad, y...
- Son las facturas pendientes. Llegó el momento de pagar.
Palidece. Las manos tiemblan. El cuerpo emana un sudor frío. Chocan los dientes de la placa de porcelana en ese tartamudeo temeroso:
- ¡Es un complo! Nada de esto es cierto. ¡Me están provocando los de la mafia del poder que tú encabezas!
La mirada temerosa hurga en la profunda oscuridad. Busca a agentes agazapados. Contiene su instinto de correr. El lugar le es desconocido y puede tropezar y perder la figura. Esa compostura que tantos dividendos le ha dado. Escucha:
- Sereno moreno. No diga frío hasta no ver los pingüinos. Usted… tranquilito.
Le pasa suavemente la mano derecha sobre la espalda protegida por ese casimir hecho a la medida en la mejor casa de Londres y que insiste que es marca mexicana. La tibieza de los dedos del experto acariciador entrenado con su cuñado, parecen serenar el ambiente y retoma la seguridad en el retornado que interroga:
- ¿Entonce, de que vamo a hablar?
Al mirar la amplia sonrisa que enmarca dos enormes orejas del interlocutor, abre los ojillos sorprendido por lo que oye:
- Simple. ¡Muy sencillito! Con la franquicia electoral que enajenas, llegarás a la Gran Silla del Águila Mexicana. Todo está dispuesto. Claro, siempre y cuando sea sobreseído una lista que encontrarás al llegar a la Residencia en San Miguel Chapultepec, que apruebe el Legislativo que te conformaremos las cuentas públicas de los recientes seis años, los verdaderos líderes del llamado crimen organizado trabajen por México en tranquilidad y mantengas siempre abierta la comunicación con el Gran Señor del Peluquín Naranja quien sabrá orientarte en sus sugerencias, entre otras cosas que conocerás en el momento oportuno. ¿Estamos?
Reflexivo y mordiéndose los labios piensa que nada pierde con aceptar y al asumir el cargo, otra cosa será y mueve afirmativamente la cabeza de pelo blanco. Externa su mayor duda:
- ¿Qué pasará con el irlandés?
- ¡Nada! ¿Qué quieres que pase?
- ¿Está de acuerdo?
- Es institucional. Y lo que haga mi protegido, el prestidigitador Benito que supo metamorfosear firmas de electores y burdas copias, será pan comido lo algoritmos porcentuales con nuestros asociados que se sienten telecráticos. No problema. ¿It's okay?
Mira los labios del que califica Innombrable y le aclara:
- No hablo inglés…
Le ataja:
- ¡Qué no hay problema! ¿Está bien?
Confirma que entendió y su interlocutor de baja estatura comenta:
- Cumpla su palabra porque de lo contrario se la haremos cumplir. Recuerde quien es el chofer, el edecán, los cuidadores personales y de la familia, cocineros y personal doméstico. Aquí tiene esta hoja. ¡Hasta la vista amigo!
Le entrega un papel en la mano derecha y desaparece en la oscuridad de la noche. El expectante se frota los ojos para convencerse de que no fue un sueño. Abre la palma de la mano y el papel se fusionó con la piel con un enigmático seiscientos sesenta y seis. Lo demás es lo de menos para el retornado del lugar a donde nadie quiere ir.
Puerta Eterna
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
In memoriam: Humberto Hernández Gómez
Se ha consumado… porque, es cierto
Todo llega en nuestro plano, todo se cumple
En su forma y tiempo
Por lo que es el momento preciso, mi hermano
Ni antes ni después
Para celebrar la vida, tú vida, ¡mi vida!
En el repaso gozoso de los momentos
Tan intensos y maravillosos que compartimos
En la brevedad del tiempo
Que nos dio nuestro devenir cotidiano
De los sabores dulces, neutros y amargos
Con nuestras sonrisas alegres y nuestros cantos
Las reflexiones de tropiezos y proyectos
Los hombros mojados con el brazo firme
Sosteniendo nuestros dolores… para muchos, ajenos
En la premisa de que a los hermanos
Nos los imponen
Pero a los amigos, son esos hermanos
Que por alguna razón, escogimos
Y cuando todo llega, todo se cumple
Al abrirse la Luz en esa puerta eterna
Es el momento preciso, mi hermano
¡De llorar tu ausencia! Sin aliento resignado
Y al aprender a vivir con el dolor
Que nos acompaña a nuestro lado
Celebrar a la vida, tú vida que compartiste
Generosamente con mi vida
Celebramos pues, a la vida
En esta tu muerte
Que es la mía
Y… todo llega, todo se cumple
En el momento en que me recibas
Al otro lado de la puerta eterna
Bendecida por el Gran Hacedor del Universo

 

 

22 de Febrero del 2018

 
 
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