Respeto y Civilidad.- Las sesiones de instalación de las nuevas legislaturas eran en la pasada tradición política sinónimo de solemnidad y orden, receptáculo jubiloso de la gran ceremonia del Informe Presidencial, que un protagonista de la historia freno de golpe el primero de septiembre de 1988.

A partir de entonces se buscó cambiar el formato del Informe Presidencial para dar paso a uno meramente de cumplimiento constitucional de entrega del documento donde se da cuenta del “estado general que guarda la administración pública del país”, por parte del secretario de Gobernación, lo que sucedió el sábado pasado.

Pero el marco era muy diferente a los anteriores, no comparable a las transiciones priistas ni tampoco a las de la alternancia con el PAN, la apertura de la LXIV Legislatura en sesión de Congreso General se sucedió bajo condiciones muy diferentes: la oposición de izquierda llegó al poder por primera vez en la historia.

Quizá a la euforia de la victoria siempre anhelada pero no antes conseguida y hasta impensada por la “invencible fuerza” del PRIAN, provocó la reacción de revancha de la bancada morenista ante las intervenciones en tribuna de la priista Claudia Ruíz Massieu y el pevemista Carlos Puente.

Sin embargo, no debe ser la rechifla, la descalificación a priori o la represión política lo que debe prevalecer en el Congreso, menos aun cuando se cuenta con amplia mayoría parlamentaria para lograr los cambios de leyes que se deseen.

El propio presidente electo ha llamado a la reconciliación nacional para sacar adelante al país y en ello se debe trabajar. Tanto Ricardo Monreal en el Senado, como Mario Delgado en la Cámara de Diputados, tiene esa misión.

Respeto al contrario y civilidad política deben privar hoy en las cámaras legislativas.

SUSURROS

En los medios de comunicación reina la incertidumbre y el desconcierto. Las grandes empresas de la comunicación hacen severos recortes, las medianas y pequeñas no pueden borrar de su futuro la sombra de la quiebra, de su desaparición.

Sean medios impresos, electrónicos o cibernéticos, todos están en riesgo. Las nuevas reglas de divulgación oficial (publicidad de gobierno) son el principal sustento de los medios, se quiera o no, pero hasta el momento no se conocen con precisión.

Apenas líneas generales inacabas son expresadas por Jesús Ramírez, el responsable de Comunicación Social del presidente electo, pero sí existe un reconocimiento a que las cosas como estaban no debían seguir.

Una comunicación más horizontal reclaman los medios y los ciudadanas, una distribución de la publicidad más equitativa y no solo a las grandes empresa o a aquellas que sumisas replican sin juicio toda información oficial.

Lo importante hoy es democratizar también los medios de comunicación, no pagar para que les peguen, como se lamentara López Portillo en un Informe Presidencial, pero sí para que en ellos se expresen libremente la investigación periodística tope dónde tope,  todas las ideas y la crítica sustentada, la investigación periodística tope dónde tope. Ya no más periodismo por consigna.

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Twitter: @salvador_mtz

 

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