Domingo Septiembre 24, 2017

autodefensasA la orden del fotógrafo Spencer Tunick
Se desnudan más de 6 mil
colombianos en 5 minutos
"Esto sirvió para romper con esa tabú de los cuerpos perfectos", dice Katherine Castro, de 24 años....
 
Cuando se supo la hora a la que estaban convocados los interesados en hacer parte de la instalación que Spencer Tunick (EE. UU., 1967) realizó ayer en la plaza de Bolívar en Bogotá, surgieron comentarios como: "Qué desocupados los que vayan a esa hora", "Qué frío", etcétera. Y sí, las bajas temperaturas fueron constantes durante las horas previas a la instalación, como parte de las fotografías que tomó el artista estadounidense, no solo en la plaza de Bolívar sino en el Centro Cultural Gabriel García Márquez y en el Teatro Colón. (Galería de fotos: Los bogotanos se desnudaron para el lente de Spencer Tunick).

La cita era a partir de las 2:30 a. m. A esa hora el cielo estaba totalmente despejado y era posible ver las estrellas, que por momentos sirvieron como distracción para algunas de las cientos de personas que llegaron puntuales y que fueron ubicadas a lado y lado de la plaza. Sentadas, esperando el momento, emitieron bostezos de vez en cuando. Otras fumaron para distraer el hambre o el sueño.

Poco a poco fueron llegando más personas. Unos vistiendo sudadera y tenis, otras mujeres entaconadas, probablemente recién salidas de alguna discoteca o un bar, y otros cubiertos con cobijas, ruanas o gorros. Pero, daba igual lo que tuvieran puesto pues, la idea era despojarse de toda vestimenta y de todo prejuicio.

Los voluntarios y el equipo de logística, en el que participaron unas 200 personas, empezaron a acomodar a la gente detrás de unas cintas de color blanco, que formaron la figura de un triángulo.

Era una carrera contra el tiempo y contra el sol, pues la idea era tomar las fotos antes de que sus rayos proyectaran sombras sobre este lugar. A las 5:13 empezó a aclararse el cielo y comenzaron a verse las montañas. "Todavía no es necesario desnudarse", bromeó el artista, quien a través de un traductor dirigió a los 6.132 asistentes.

La gente le respondió con una risa, esa que en un principio es por puros nervios y que luego es señal de que se ha roto el hielo. "Los quiero ver sin gafas, sin medias, ni sombreros. Absolutamente desnudos, como vinieron a este mundo", continuó Tunick, que se dirigió a los “valientes” -así los llamó el fotógrafo- a través de un megáfono. Aún así, “no se oyó nada”, dijo Paola Sánchez, fotógrafa, de 33 años, y una de las participantes. Sin embargo, a través del voz a voz, las personas de adelante les comunicaron a las que estaban ubicadas más atrás las instrucciones de Tunick y de su equipo para tomar las fotografías que se presentarán a finales de este año en la capital del país. Específicamente en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, institución que, aliada con la marca de whisky Johnnie Walker trajeron al fotógrafo.

Miles de Bogotanos llegaron a la Plaza de Bolívar. / Juan Diego Buitrago

A eso de las 5:30 a. m. se dio la instrucción de que se quitaran la ropa. "Listen Up! (escuchen): cuando diga 'tres', quiero que estén completamente desnudos dentro del triángulo". Una vez lo hizo, se multiplicaron los sonidos de las cremalleras de la ropa de la gente, que se fue cayendo al piso y que luego fue guardada en unas bolsas. “Mucha ropa, mucha ropa”, gritó uno de los asistentes.

“Pilas con la bolsa”, le dijo un joven a uno de sus compañeros, señalando el lugar donde dejaron sus pertenencias. Así, en menos de cinco minutos, la plaza estuvo llena de gente desnuda. Altos, bajos, rubios, pelirrojos, gordos, delgados, adultos, cuarentones, ancianos, todos se convirtieron en una ‘manta’ gigante de piel y fueron los protagonistas de estas fotos, que se podrán ver a finales de este año en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Pasadas las 6 a. m. ya se había tomado la primera fotografía, para la cual varias personas sostuvieron a otras que estuvieron paradas sobre unas tablas de madera. "Felicitaciones, un aplauso", dijo el intérprete de Tunick, quien fue el intermediario entre el artista, que no habla español, y el público. En ocasiones, parecía que la gente hubiese estado en un concierto, porque brincaban y porque a lo lejos se vieron un par de condones volando. Pero el movimiento era solo para aguantar el frío y era interrumpido por Tunick, quien les pidió que se quedaran quietos durante la toma de las fotos. “No sonrían, esto no es una broma. Tampoco pongan cara de enojados, solo una de placidez”, continuó.

En simultánea con la toma de fotos, un dron se elevó unos metros para capturar este momento, en el que las personas se olvidaron de que estaban desnudas. Aunque algunos hombres se taparon el pene, era más por el frío que por pudor.

Luego de que se tomó la primera foto, unos hombres fueron escogidos para lucir unas batas de color negro, y se ubicaron en un extremo de la plaza, a unos cuantos pasos del Colegio Mayor de San Bartolomé. Hasta ese momento, Tunick se encontraba en el Palacio de Justicia Alfonso Reyes Echandía - renombrado así en honor a uno de los tantos que resultaron muertos en uno de los episodios más tristes e indignantes en la historia del país. De ahí, se dirigió hacia el Capitolio Nacional, sede del Congreso de la República, otro lugar con una fuerte carga histórica para los colombianos y habitantes del país.

Porque Tunick, quien estuvo previamente en el país buscando locaciones, seleccionó a la plaza de Bolívar precisamente por lo que representan aquellas edificaciones que la rodean. Como la Catedral Primada de Colombia o el Palacio Liévano.

No eran ni siquiera las 6:30 cuando ya había algunas personas recogiendo su ropa. “Están helados estos calzoncillos”, dijo uno de los jóvenes, mientras observaba a Tunick, quien vestido de negro, sobresalía al fondo de la plaza. Allí, con solamente mujeres, empezó a pedirles algunas que se acostaran en el piso, como si fuesen sirenas.

Algunos de los hombres que participaron empezaron a gritar “¡Qué viva el paro nacional! Otros, cuando vieron un grupo de miembros de la Policía cruzar la calle, empezaron a abuchearlos. Poco a poco, las bolsas llenas de ropa empezaron a desocuparse, y la gente volvió a estar cubierta. Salvo las mujeres, que seguían con Tunick y los de bata negra, que luego fueron al Centro Cultural Gabriel García Márquez, a unos cuantos metros de allí, para servir de modelos en una sesión con menos personas.

“Cuando todos estamos desnudos se quitan las barreras", dijo Daniel Ibáñez, de 27 años, quien fue con su novia, Katherine Castro, de 24. "Hacía mucho frío", dijo ella, ya vestida y esperando a salir del lugar. Aunque ambos admitieron sentir un poco de nervios, todo cambió una vez se vieron entre miles de personas desnudas. En ningún momento pensaron en dejar de asistir a esta jornada, única en la capital. “La tenía clara”, añadió Ibáñez. “Esto sirvió para romper con ese tabú de los cuerpos perfectos”, dijo Castro. En eso también coincidió otro participante, Javier Cadena, de 31 años: “Chévere liberarse de tabúes”.

Aunque fue larga la espera para quienes llegaron en la madrugada, en menos de una hora ya se habían tomado las fotos. Algunas personas salieron rápido, pero en su mayoría parecían estar sin afán.

“Uno siente mucha normalidad, no hay morbo. En cambio, cuando hay mucha ropa sí se tiende a mirar”, dijo la fotógrafa Paola Sánchez, quien fue con tres amigas y otro amigo.

"¿Qué película estarán filmando?", preguntó al aire una transeúnte que pasaba desprevenida por el Centro Cultural Gabriel García Márquez, ya a eso de las 8 de la mañana, cuando la ciudad comenzó a despertarse y la gente que va a la ciclovía y al centro en plan de familia empezó a llegar. "No alcancé a ver nada, hasta ahora llegué", se lamentó Gerardo, de 62 años, quien no sabía que ayer había sido el día escogido por Tunick para ‘desnudar’, por primera vez a Bogotá'.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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