Martes Noviembre 19, 2019

Columnas Singladura

 

Trump, Maduro y Ramos

 

En algo ya coincidieron los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y su propio adversario de Estados Unidos, Donald Trump. Ambos han registrado episodios con el periodista mexicano Jorge Ramos, muy popular en la cadena de televisión estadunidense Univisión.

Recordemos En agosto de 2015, cuando Trump hizo campaña por la presidencia de Estados Unidos, Ramos fue expulsado de una conferencia de prensa en Iowa cuando intentaba, de pie, una pregunta al entonces candidato republicano.

“Discúlpeme, siéntese, usted no fue llamado. Siéntese ", dijo Trump a Ramos, quien buscó preguntar sobre un punto de interés hispano." Tengo derecho a hacer una pregunta ", argumentó Ramos.

Tras una señal de Trump, un miembro de su equipo de seguridad se acercó al periódico y lo puso fuera de la sala.

Más tarde, Ramos dijo una CNN que el incidente "desenmascaró" al candidato presidencial. “Lo que quieres hacer en una entrevista o en una conferencia de prensa es el desenmascaramiento, si es posible, a la persona con la que estás hablando”, dijo.

“Cuando Donald Trump decidió expulsarme, creo que él fue desenmascarado. Ese es el verdadero Donald Trump ”, argumentó Ramos.

En otro incidente, Ramos criticó la agresión del actor Eduardo Yáñez al reportero Paco Fuentes, del espectáculo El Gordo y La Flaca en octubre de 2017. "Nada, nunca, en ninguna parte, justifica una agresión y periodista, venga de un actor, Presidente o gobierno. No normalicemos la violencia ", publicó el periodista en su cuenta de Twitter.

Más tarde, y luego de disculparse, Yáñez dijo: "sí, es que ustedes (los periodistas) son intocables".

Ahora, Ramos tuvo otro capítulo en el Palacio de Miraflores –la sede presidencial venezolana- que ya se ha centrado en una gran atención médica y en la solidaridad del presidente Andrés Manuel López Obrador. Quizá fue un triunfo de Ramos, y una vez más en su prolongada y reconocida carrera periodística. En el lugar de la entrevista con Maduro, tenemos el incidente, el episodio ríspido. El lector (a) debe ser puesto a elegir qué sería más importante.

Cito otro episodio, donde el periodista se ve en el centro de la noticia, por encima de su papel de informador. En junio de 2000, la conductora televisiva Lily Téllez protagonizó una persecución al entonces procurador capitalino, Samuel del Villar. Téllez se instaló por varios días frente a la residencia privada del funcionario presuntamente en busca de información sobre el asesinato del conductor Paco Stanley. Fue todo un espectáculo mediático, entonces. Aún no se ha preguntado si el periodista, ¿no es su residencia privada? La periodista y siempre se encarga de los agentes de la Procuraduría General de la República y se utiliza un vehículo del gobierno de Sonora para su trabajo.

De manera rara, curiosa, curiosa al menos, a los días de la persecución, Téllez sufrió un ataque muy cercano a la televisión a la que servía. Milagrosamente, ella resultó ilesa y sus guardias, sobrevivieron al incidente. Todo apuntó a la cabeza del procurador del Villar, claro. Usted juzgará y determinará.

Es cierto, los periodistas y más reporteros corren peligrosas de todo tipo. Es claro y lo que sabemos por los registros trágicos que nos constan, pero a veces, los menos frecuentes, los apetitos de todo tipo y aún más, los maliciosamente protagónicos, el ejercicio de la profesión y el oficio si se prefiere, aun cuando apuntarlo resulte Política y / o gremialmente incorrecto.

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@ RobertoCienfue1

 

 

 

27 de febrero de 201 9

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