Sábado Marzo 25, 2017

AUNQUE PESE

MANCHA.-
Residencial terminó con el triunfo de Enrique Peña Nieto. El Tribunal Electoral de la Federación le dio una victoria inobjetable jurídicamente, pero el gobierno del mexiquense transcurrirá bajo la sombra del fraude electoral.


Para propios y extraños fue una sorpresa el conflicto post electoral que hoy vive el país. La amplia ventaja que todas las encuestas daban al priista hacían pensar que los comicios serían solo trámite para que Peña asumiera la Presidencia.

Se contaba con el respaldo de los principales factores del poder real, dígase sector privado, iglesia, medios de comunicación, ejercito, gobierno en el poder (claro fue que Felipe Calderón no apoyó a la panista Josefina Vázquez Mota) y una renovada maquinaria priista aceitada con miles de millones de pesos entregados gustosos por los detentadores de los poderes fácticos de la nación y el extranjero asentados aquí.

 

Pero todo empezó a cambiar con el surgimiento en la Universidad Iberoamericana del movimiento #Yo soy 132 que centró su reclamo en la avieza manipulación de la televisión y la radio a la opinión pública para convencer a priori de la victoria del mexiquense, claramente plegado a su intereses.

El cambio en el derrotero de las campañas no se creyó tan poderoso para cambiar el gusto electoral por la bonita presencia de Peña, como no lo fue, porque se confiaba en la efectividad de la maquinaria del tricolor sustentada en el acarreo corporativista, clientelar y de compra de votos estructurado desde los grandes recursos económicos manejados por el CEN del PRI y la poderosa estructura política de los gobiernos estatales del tricolor.

Sin embargo, el movimiento #Yo Soy 132 no solo alertó a la ciudadanía de la manipulación televisiva sino que también lo hizo en torno a las encuestas que inducidas se convirtieron en elementos de propaganda y no de medición, su razón de ser, además de revitalizar la desdibujada campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Así, el Primero de Julio no fue el día de campo soñado por el peñismo/calderonismo/salinismo en el que la fiesta cívica se coronaría con la victoria jubilosa y sin mácula del PRI.

Las denuncias del #Yo Soy 132 aunadas a los escándalos periodísticos de connotados priístas ligados al crimen organizado, de ligas económicas Peña-Televisa desde años atrás y sobre todo los casos Soriana y Monex acabaron por ensuciar una elección que se soño como la mayor prueba de la "limpieza democrática" alcanzada en el país.

Peña alcanzo el triunfo pero no el reconocimiento ciudadano, ahora tiene ante sí una férrea oposición social y partidista que lo compromete y limita.

Esta frente a la disyuntiva de imponer a una sociedad recelosa todos los compromisos adquiridos con los poderes fácticos al grado de llegar al autoritarismo, el sometimiento y la represión o cumplir con la Nación, interpretar en sentir social y gobernar para todos en el entendido que la mayoría de los mexicanos no votaron por él.

Demagogia o real ejercicio de la política.

De Aquí y de Ala.- La terca realidad se empeña en opacar el discurso triunfalista de fin de sexenio de Felipe Calderón, mediciones internacionales ubican a México entre las naciones sin libertad de prensa, entre las más desiguales del mundo, con crecimiento de pobreza entre la población, con disminución en el PIB per cápita, con los más altos índices de criminalidad y violencia, en fin un panorama nacional desalentador que solo puede ser explicado por el fracaso de la administración panista... Andrés Manuel López Obrador inicia una aventura al proponer a sus huestes la formación de un nuevo partido político de izquierda con lo que permite al PRD, PT y Movimiento Ciudadano buscar sus propios caminos, de ser éstos divergentes veremos el debilitamiento de la fuerza de la izquierda en México, respaldada por más de 15 millones de votos en las urnas... Quien más puede estar gustoso de la intención lopezobradorista es Enrique Peña, pues ello facilitará a sus operadores políticos en el Congreso "convencer" a izquierdistas moderados de las "virtudes " de los cambios legislativos ya propuestas a las cámaras por Felipe Calderón.

 

 

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Aunque Pese