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VISION POLITICA
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Desde aquí exhorto desde el presidente Calderón hasta los lideres legislativos y judiciales a legislar para prohibir la difusión de tanta violencia. En el mismo EEUU hay más índices de homicidios que en México, pero allá hay respeto por la sociedad, por la paz social y por las personas. ¡Ya párenle!
1- Esto de escribir es una droga. Dice Ana Ayuso en su apasionante libro de antologías El oficio de escritor (Fuentetaja, 1997), que el trabajo del escribiente además de apasionante suele convertirse en una locura interminable, en una pasión enfermiza, en una obsesión, una droga, en fin, la tarea de sentarse a escribir proporciona a los adictos placeres inconcebibles al lado de sufrimientos infernales. Cita en la página 22 al novelista gringo Paul Aster, amante del béisbol: «Escribir, en cierto sentido, es una actividad que me ayuda a aliviar la tensión de esos secretos sepultados. Recuerdos ocultos, traumas, cicatrices infantiles, es evidente que las novelas surgen de una parte inaccesible de nosotros mismos». Por mi parte ya no hallo la puerta con tantas ideas en la cabeza y al no saber cuál tema elegir. No puedo escribir una novela porque me resulta muy difícil, no tengo el talento y me pierdo una y otra vez por mi déficit de atención o mi atención múltiple a decenas de temas. Todos los días leo algo de historia, béisbol, política, religión, cine, literatura, psicología, finanzas, música, etcétera. Todos los temas me emocionan, me alegran, me hacen sentir vivo. Lo único que me queda claro cada vez que me siento a escribir es que debo saber --desde la cabeza del texto que elijo-- adónde quiero ir. El que no sabe adónde va, nunca llega. A veces yo tampoco llego y todo por vivir entre el miedo y la euforia, mis emociones más cercanas y más dominantes.
2- No soy político, no le entiendo a la política, y por lo visto nunca le entenderé. Cada vez que escribo de política siento que no aporto nada. Solo sé que los políticos profesionales –en México y en todos lados-- quieren llenar con poses, mentiras y notoriedad sus carencias de afectividad. El poder se vuelve su droga adictiva. Bien decía Ronald Reagan que la política es la segunda profesión más baja y que guarda una estrecha similitud con la primera, la prostitución.Debo ser un trastornado para sentarme a escribir de cosas tan variadas que a muchos no gustan. Solo espero con ilusión que algunos lectores se manifiesten a favor o en contra de mis estupideces. Y si no les gusta les pido que me den otra oportunidad antes de darse de baja. De seguro sufro alguna cojera afectiva porque me alegro incluso cuando los insultos de algunos lectores me confirman que al menos soy leído por algunos más locos que yo entre los que reciben estas LUPAS. Ya no me sorprende que diez lectores me repitan cada semana que las LUPAS son muy largas y que no las leerán mientras no las reduzca a la tercera parte cuando menos. Ni que otros diez me pidan que no las envíe tan seguido, porque se les acumulan y tampoco las leen o leerán. Ni que otra decena me reclame que les llegan dos ediciones sí y tres no. En fin, escribir y enviar textos diferentes, casi autobiográficos y anecdóticos, es una aventura apasionante que solo gratifica al que lo hace y busca que lo quieran más.
3- Soy un apasionado del estudio del comportamiento humano. Me fascina la psicología profunda. Mi tesis principal es que nuestros desordenes de personalidad, o de nuestras varias personalidades, obedecen a algún trauma o impacto infantil que haya marcado nuestra conducta y nuestra necesidad de salir del aislamiento, del anonimato o bien del rezago social. En México sufrimos millones este problema por el creciente número de familias disfuncionales, sea por problemas económicos o por separaciones. La declinación del matrimonio tradicional desde los años sesenta, y el creciente número de hijos de madres solteras, sin la presencia del padre, me explica muchos de los actuales comportamientos de los políticos y comunicadores, es decir, de los supuestos servidores de toda la sociedad. En los últimos cincuenta años los niños nacidos fuera del matrimonio, sumados a los hijos de padres divorciados, quizá lleguen a cuatro de cada diez en nuestro machista país que curiosamente opera como un matriarcado. En EEUU solo cuatro de cada diez adolescentes de 13 a 18 años viven con su padre y madre biológicos y además casados. Los demás malviven y andan para arriba y para abajo, sea en los segundos matrimonios de uno de sus padres, con madres solteras, con parejas de arrejuntados y hasta con parejas ocasionales de homosexuales, los que están de moda. Por eso el mundo está loco. Porque la familia tradicional y el matrimonio de un hombre y una mujer para toda la vida son vistos como lo anormal, lo inalcanzable. Bien lo decía con gracejo en una carta a las LUPAS el notario y columnista tapatío Carlos Enrigue: en México solo se quieren casar los homosexuales y los del Opus Dei.
4- Esta semana pasada entendí un poco más las recientes huellas de México. Tras llover y llover, y solo ver desgracias entre los pobres por todos lados, el viernes salió el sol en la región más transparente del aire y en compañía de dos de nuestros hijos casados, Pablo y Ofelia, fuimos mi esposa y yo al Cinepolis del Ajusco a ver la película Enamorándome de mi ex. El largometraje es muy divertido y recomendable. Jane (Meryl Streep), madre de tres hijos mayores, tiene un negocio gastronómico que funciona muy bien en Santa Bárbara, California. Ella estudió en Paris con un afamado chef pastelero. Lleva diez años divorciada y tiene una buena relación con su ex marido Jake (Alec Baldwin), que ahora está casado con Agness, una mujer mucho más jóven y atlética, con quien tiene un hijo del que parece su abuelo. Jane y Jake se desplazan fuera de la ciudad para asistir a la ceremonia de graduación universitaria de su hijo. Una cena inocente entre ambos termina en una aventura amorosa. Jake es ahora "la otra" y ello mueve de nuevo la pasión. Adam (Steve Martin), el arquitecto al que Jane contrata para remodelar su cocina, se ve atrapado en el medio de este romance. El humor es lo mejor del film. El mensaje es que todo matrimonio requiere pasión y que la soledad es a veces lo mejor para algunas mujeres que ya aprendieron a recibir su dosis de afectividad de hijos y nuevos pretendientes. Y que vale más vivir solas que mal acompañadas. Vivir sola no es igual a estar sola.
5- Al salir del cine, risueños y felices, nos encontramos con un embotellamiento que duró casi tres horas. Tras media hora de espera, sin movernos una pulgada, me bajé del carro y caminé hacia arriba, buscando el accidente. Me encontré con unas treinta mujeres maduras, diez jovencitas y tres hombres obstruyendo el paso hacia arriba del Ajusco, con unos letreros que decían Queremos luz y otros Sin luz y sin agua no nos vamos a mover. De pronto, de Santa Bárbara --primer mundo-- pasé al Ajusco, al cuarto mundo, a nuestra realidad, que está a diez minutos de nuestra casa. Conversé con policías y con la señora líder del grupo, una señora de sonrisa fácil de unos setenta años, quien dijo con firmeza: tenemos diez días in luz, no podemos ver telenovelas ni futbol, si no nos arreglan el problema aquí vamos a dormir. Le pedí que abrieran un carril para que pasaran al menos los camiones y una ambulancia, y me contestó: lo siento por usted pero aquí se queda con nosotras. A la hora llegó un ingeniero de la CFE que les prometió que tendrían luz esa noche, pues se había caído un árbol sobre un transformador. Allí constaté que las mujeres son las que mueven a México. Por eso tanta pose y corbata Hermés de los suspirantes a la grande, aunque después no sepan qué hacer. Gritaban: pueblo unido, jamás será vencido. Tras pasar ese tapón tardamos todavía una hora más porque había sobre el periférico otras manifestaciones de inconformes que pedían luz, trabajo, respeto a los sindicatos, etcétera. Lo curioso es que aquí en Jardines del Pedregal, en la sección original, no falta luz, ni agua, ni servicio alguno. Somos privilegiados y ni siquiera me la cobran. ¿Será que aquí viven los influyentes, los “notables”? Bah, la realidad es que nuestros políticos juegan con fuego y la gente pobre y trabajadora está muy encabronada. ¡Aguas, al menos no les quiten el circo de la TV-basura y de su religión, el futbol, que son sus sedantes!
6- Ayer sábado por la noche fuimos al centro histórico a ver y escuchar el musical Forever Tango, un espectáculo argentino memorable. Un pianista, dos violines, un contrabajo, un violoncelo y cuatro bandoneones nos envolvieron durante dos horas con música de Piazzolla, Troilo y Pugliese, apoyando a diez bailadores extraordinarios y un cantante (sin capacidad de emocionar, lejísimos de Carlos Gardel y Edmundo Rivero). Lo mejor de todo fueron las piernas de las muchachas, que belleza, pensé durante el evento lo contra-natura que habría sido ver bailar a dos hombres como pareja. Espero no verlo nunca, aunque me vuelvan a decir aquí homofóbico. Me encantan las mujeres, me parecen lo mejor y más bello de la creación. Pero al salir a la media noche, de nuevo pasamos de Buenos Aires a la realidad de nuestro México, donde andas siempre con miedo. Es una sicosis. En el estacionamiento me dijeron que me llevara conmigo las llaves de mi Máxima 92, carro en el que me muevo acá, porque la moda es que lleguen malosos bien armados y se roben varios carros.
7- Ante tantas caras de maleantes por las calles, empezando por las de los policías, me acordé de las noches en Madrid y en Barcelona, donde caminas a las tres de la mañana sin temor alguno. Ante la soledad y obscuridad en las Lomas y en Tecamachalco --adonde dejamos a Susana, la novia de mi hijo Aldo--, me quedé pensando que aquí todos estamos enfermos de miedo y que urge hacer algo. Lo primero que se me ocurre es legislar para que las televisoras no puedan presentar descabezados y asesinados con sangre y billetes en la panza. Que no fomenten el morbo y el miedo, al igual que la prensa que luce desesperada en su amarillismo. Los mexicanos no somos violentos y no tenemos la culpa de que nos hayan robado las ciudades, la paz y la alegría. Desde aquí exhorto desde el presidente Calderón hasta los lideres legislativos y judiciales a legislar para prohibir la difusión de tanta violencia. En el mismo EEUU hay más índices de homicidios que en México, pero allá hay respeto por la sociedad, por la paz social y por las personas. ¡Ya párenle! ¡En lugar de trabajar todos los políticos para ser presidentes de este país, y buscar obras de relumbrón para obtener votos, primero solucionen los problema esenciales de la gante de a pie! ¡Con eso habrá menos delincuencia! ¡Comencemos por exigir ya no ver tanta violencia! ¡Recuperemos nuestras calles y nuestras ciudades! ¡Esta ciudad es muy bella, es entrañable para los que llegamos hace cuarenta años, pero está ahora sitiada por la mediocridad y la desesperanza! Ya rondan en el ambiente los zopilotes que buscan a un militar tipo Chávez. Por lo pronto los militares ya están en las calles. Buen tema para otra LUPA. |
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Gonzáñez Iñigo
2010-02-08 |
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