SECUELAS

Pasada la contingencia de la epidemia bautizada como AH1N1, el gobierno impulsa el retorno a la normalidad pero como toda enfermedad dejó secuelas y también dejó al descubierto otras graves enfermedades preexistentes en el paciente: México. Y precisamente las enfermedades preexistentes, muchas y en estado de avance agudo, son las que más problemas arrojan al enfermo, del que todos formamos parte. Podemos citar como las más peligrosas, las que ponen en riesgo la vida del enfermo, la inseguridad pública, la violencia extendida a todo el país, el empobrecimiento de las mayorías nacionales, el creciente y masivo desempleo, la caída brutal de la economía , la ingobernabilidad y la generalizada impunidad de los cada vez mayores actos de la excesiva corrupción que se presenta en todos los ámbitos de la vida nacional incluido el aparato de justicia, y quizá,allí más que en otras partes

Tanto a nivel local, estatal o federal, las corporaciones policíacas, las secretarías de Seguridad Pública, las Procuradurías de Justicia y el Poder Judicial, encabezado por la Suprema Corte de Justicia están infectados por los mas corrosivos virus sociales, los de la corrupción y la impunidad sin que hasta el momento se haya encontrado cura o tratamiento alguno, mucho menos vacuna preventiva. O tal vez, y esto es mucho peor, no se ha querida utilizar medicina alguna, porque sí las hay.

Triste en el resultado del diagnostico, las enfermedades preexistentes mantienen al enfermo débil y semiparalizado, al borde del colapso, del síncope cardiaco o del infarto cerebral. Por suerte, dicen, pasó la crisis pero vino acompañada de nuevas enfermedades duraderas como el freno súbito de la actividad turística, una de las trípodes de la economía mexicana junto con las divisas del petróleo y las remesas del extranjero.

Ahora, con turismo casi paralizado, menor exportación petrolera con precios bajos, escasa inversión extranjera, remesas severamente contraídas y déficit presupuestal de mas de 300 mil millones de pesos la economía nacional muestra su profunda debilidad endémica con un secretario de Hacienda, Agustín Cartens, torpe, lento que no va mas allá de seguir las agrias e ineficientes directrices del FMI., mismas seguidas por mas de un cuarto de siglo de deterioro y empobrecimiento generalizado en el país.

Sin embargo, el Presidente Felipe Calderón no se paraliza frente a la adversidad nacional ni frente a los graves padecimientos de México, con vigor lanza una vasta campaña publicitaria para mejorar la imagen del país, la de “Vive México” con el apoyo forzado de las “grandes figuras” del espectáculo y el deporte comercializados, que a fuerza de verlos repetirse en las pantallas de la televisión, se han hecho populares y hasta admirados.

Pero se olvida que el mayor problema del país, las graves enfermedades nacionales, no son de imagen, no son sólo de forma sino esencialmente de fondo, y ahí, en el fondo, las cosas no siguen igual, cada vez están peor.

Los virus, las bacterias y los microbios invaden por fuera y por dentro al enfermo casi agonizante.

SUSURROS.- A pesar de toda la vanagloria, los autoelógios y las alabanzas foráneas autopromovidas y más aún difundidas, la secretaría de Salud y su titular, doctor José Cordova, no lograron impedir que la influenza dejara ver la deficiente, obsoleta y pesada estructura del sistema de salud pública en México, que a través de los años se ha hecho cada vez mas endeble e insuficiente, gracias a la política federal de abandono a la asistencia social... Vueltos a la normalidad, los diarios, los informativos radiales y los noticiaros televisivos dan nuevamente amplia cabida a la cotidianidad nacional que nunca se perdió, ejecuciones, narcotráfico, secuestros en prácticamente todos los estados del país, y pero aún altos niveles de gobierno involucrados e identificados en estados tan diversos como Zacatecas, Morelos, Michoacán, Durango y le paro porque me acabo el espacio... Cuando se observan las absurdas campañas políticas de cualquiera de los partidos con registro, los eslogans propagandísticos, las frases vacías para el proselitismo o los spots en los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión, uno quisiera saber en que país se inspiraron nuestro valiosos candidatos. Ni siquiera se atreven a debatir o analizar los boquetes que en sus imágenes genera el devenir nacional con las apariciones de los libros de Ahumada y Madrazo, las declaraciones a Carmen Aristegui, del ex presidente Miguel de la Madrid o las reapariciones, aunque éstas sólo hayan sido epistolares, de Carlos Salinas de Gortari en la vida pública. Nada de esto existe para los candidatos y sus partidos, quizá todos vivan en la “política ficción”.

Email: director@visionmx.com


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Salvador Martínez García

2009-05-28