Ha pasado ya más de una semana de la tragedia que causó la muerte a Juan Camilo Mouriño -hasta ese día secretario de Gobernación- y a 13 personas más sin que el gobierno pueda sostener una causa o las causas del terrible hecho.
Lo único que se ha atrevido a señalar el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luís, Téllez, único portavoz oficial, es que hasta ahora no
hay indicios de que la causa fuera otra que la de un accidente, pero
realmente ante la falta de pruebas o señas concretas sobre el origen del
desplome de la aernova la tesis debería ser la contraria, que hasta ahora
no hay indicios de que la causa sea accidental.
No hay un solo elemento que sostenga la hipótesis de accidente: no hubo
falla técnica, no hubo desperfecto en los motores. Por ello se ha querido
abonar la idea de que todo apunta a una falla humana, la del piloto del
avión y quizá también la del personal de tierra, específicamente del
controlador aéreo, justo el área donde el mismo día del estallido en
tierra del Lear Jet salió la declaración que se recibió un SOS de la
aeronave.
Esta versión fue rechazada al otro día por Téllez con la calificación de
falsa e irresponsable. Para probar su dicho entregó las grabaciones entre
el piloto y el personal de tierra hasta el momento de perder el contacto
>> con la aeronave, lo cual para algunos pudo hacer sido una grabación
editada, así como las gráficas del radar en las cuales no se observa
>> ningún acercamiento peligroso entre la aeronave incendiado y la anterior o
posterior a ella.
Más aún, hasta hoy nada se ha dicho del resultado de las autopsias que por
ley debieron haberse ejecutado en los nueve cadáveres encontrados de los
tripulantes del Lear Jet. Si, se sabe que se encontraron los cuerpos
calcinados y ni si quiere íntegros pero la ciencia forense actual mucho ha
avanzado y logra arrancar secretos a la muerte, sobre todo a sus causas,
aun en las condiciones más adversas sea por el estado de los cuerpos o el
tiempo del deceso.
Caben las preguntas ¿Cual fue el resultado de las autopsias? O acaso ¿no
se hicieron las autopsias como obliga la ley?
Sin respuestas, sin hipótesis sostenibles el gobierno del Presidente
Calderón se estanca en la investigación que anticipan durará casi un año,
al menos 11 meses, pero lo peor es que para la ciudadanía la
administración pública federal se sume en la incredibilidad y avanza en la
ingobernabilidad.
SUSURROS.- Con Fernando Gómez Mont a la cabeza de la secretaría de
Gobernación se rompe la homogeneidad del grupo de los allegados
calderonistas y se abre una gran abanico especialmente a todos aquellos
allegados a Diego Fernández de Ceballos. Lo mas interesante del caso será ver la respuesta de todos los grupos panistas al arribo de Gómez Monto y sobre todo la mano que éste meta en la selección y elección de los candidatos del blanquiazul a diputados en los comicios del próximo año, proceso que en los partidos ya inicio... La polémica sobre el petróleo no termina a pesar de haber concluido la reforma legislativa. La torpeza política de la secretaria de Energía, Georgina Kessel, puso de nuevo al descubierto la intención privatizadora del régimen calderonista y se sabe ya que actualmente el 80 por ciento de los contratos de Pemex están en manos de empresas extranjeras, fundamentalmente las trasnacionales Halliburton y Shulemberger. Con esos amigos, dirá Calderón, para que quiero enemigos... Y hablando de enemigos de Calderón, Andrés Manuel López Obrador enfilo sus baterías contra Televisa en aras de la defensa de la libertad de prensa. Claro que no hay quien dude de la parcialidad de la empresa de Emilo Azcarraga Jean pero lo malo es que ni sus allegados creen que López Obrador sea amante defensor de una auténtica libertad de prensa para la cual se requiere de tolerancia, virtud de la que adolece el tabasqueño, a decir de sus propios allegados, que conste.
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